Origen del apellido APARICIO y significado del apellido APARICIO:

Linaje de hijosdalgo. Tuvo su primitivo solar en el lugar de Barruelo, del ayuntamiento del valle de Ruesca y partido judicial de Ramales, en la provincia de Santander. Ramas ilustres de ese solar pasaron a León, Salamanca, Toledo, Almagro, Murcia, Aragón, Cataluña, Valencia, Andalucía, Extremadura y América, donde en Cuba se fundamentó una rama, al pasar a la Habana Don Miguel de Aparicio y Marín. Se dice que anduvieron peleando en la batalla de Covadonga, en la de Las Navas y la de Clavijo. No sabemos hasta qué punto podrá comprobarse esto, pero lo que sí puede asegurarse, es que de este ilustre apellido montañés, descienden destacados personajes, caballeros de distintas órdenes, militares, Monteros de Cámara de la Casa Real, etc. La rama de Cataluña y Valencia tuvo casas muy principales en estas regiones, y algunos de sus individuos se apellidaron Aparici y Aparisi. Una rama de los de Valencia pasó a La Habana (Cuba) en la persona de D. Miguel de Aparicio y Marín, a quien le fue expedido certificado de blasones e hidalguía por el cronista D. Juan Alfonso Guerra en 5 de noviembre de 1734. Aunque este apellido no tuvo su origen en el Pais Vasco una casa radicó en las Encartaciones de Vizcaya, y por eso lo recogemos aquí. Otros autores afirman que los primitivos solares de este linaje estuvieron asentados en las encartaciones del Señorío de Vizcaya. Se trató de casas fuertemente amuralladas, casi auténticas fortalezas, preparadas para resistir el ataque de los moros, si estos llegaban a producirse. De estas encartaciones vizcaínas, sus moradores partieron hacia las montañas asturianas, al enterarse de que el caudillo don Pelayo se había refugiado en Covadonga, a fin de reorganizar sus huestes y poder pasar a la ofensiva contra los musulmanes invasores de la Península Ibérica. Lucharon, pues, los Aparicio vizcaínos junto a las huestes de don Pelayo en cuantas batallas sostuvo contra los moros. Y sus descendientes continuaron la misma política de manera que se hallaban presentes en la toma de la ciudad de León. Fue precisamente del solar leonés del que partieron varias ramas que fueron extendiéndose por ambas Castillas, Extremadura, Murcia, Toledo y las tierras próximas a Madrid. Otra rama pasó a la isla de Cuba y otra al continente americano. En el año 1.000, en la lucha contra los sarracenos floreció un célebre guerrero, el capitán don Pando Aparicio, cuyas hazañas se hallan consignadas en las crónicas de la época. En el