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Como tantos otros linajes gallegos, es probable que los CEA tomásen su apellido de alguna de las localidades de este nombre en Galicia, bien de la feligresía así llamada en tierras del Carballiño, bien de la situada en las inmediaciones de Villagarcía de Arosa. La casa de Cea, en Nigrán (ayuntamiento del partido de Vigo) fue la principal del linaje y a ella afluyeron otras notables y ricas de la región, como tendremos ocasión de ver por los sucesivos casamientos. Su unión con los MARIÑO parece más antigua que con los TRONCOSO, pero con estos se realizó por lo menos cuando D. Jerónimo Cea Mariño contrajo matrimonio con Dª Paula Troncoso, en 1658. Ya antes, en el siglo XVI, había tenido lugar la alianza con la poderosa Casa de Gondar, al casar D. Fructuoso Cea Mariño con Dª Constanza Méndez de Gondar. Y así, por sucesivos entronques, recayeron en la casa de Cea, de Nigrán, las casas de la torre de Cuadro (o Cadro), solar primitivo de los ROMAY, en la feligresía de Sto. Tomé de Piñeiro, en lugar muy pintoresco, desde el que domina la villa de Marín; la de Vilanoviña, en la feligresía de Santa María de Paradela (ayuntamiento de Meis, partido de Cambados); la de la Granxa, en la feligresía de San Juan del Poyo (ayuntamiento del partido de Pontevedra); la llamada casa del Barón, hoy parador de turismo en la ciudad de Pontevedra, la cual pasó de los Maceda a los ACUÑA-MALVAR, por foro; y siendo Dª Andrea de Acuña y Malvar, casada con D. Jacobo de Párraga y Gayoso, la vino a heredar su hija, Dª María Marina de Párraga y Acuña, nacida en 1793 en la feligresía de San Martín de Salcedo; y por casamiento de esta señora con el IV Barón de Casa Goda pasó a los CEANAHARRO: lo que explica su nombre. Otras casas más lejanas fueron la de Couso de Limia (ayuntamiento de Sandías, partido de Ginzo de Limia, en la provincia de Orense) y otra en tierras de Mondoñedo, de cuyo distrito fue dueño el último dueño de la casa del Barón. (VER BERMUDEZ DE CEA). Los CEA probaron su nobleza en repetidas ocasiones, así en Ordenes Militares (Santiago, Calatrava y San Juan de Jerusalén) como en la Orden de Carlos III y en la Real Chancillería de Guardias Marinas. Figuran como nobles en los empadronamientos de Bayona y de Nigrán en 1702. Se extendieron por Valencia de Don Juan, ganando ejecutoria de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, a 9 de septiembre de 1495 y fundaron casas en Córdoba, Málaga y Marchena, procedentes de las gallegas, como puede probarse por las distintas informaciones, como la verificada por D. Manuel Alvarez y Ramos de la Plata, natural de Tarifa, para ingresar como guardia marina, donde figura como su segunda abuela materna Dª María Josefa de Cea y Touves, natural de Bayona, en Galicia. Los de Andalucía pasaron a Chile y al Nuevo Reino de Granada, siendo varias las veces que nos salen al paso en las notabilísimás Genealogías del Nuevo Reino de Granada, del imponderable D. Juan Flórez de Ocáriz y habiendo sido el más célebre representante de esta familia en aquellas apartadas tierras, el famoso D. Francisco Antonio Zea, cuya genealogía estudió D. Gabriel Arango Mejía en sus Genealogías de Antioquia (Colombia). Los monjes del monasterio bernardo de Oseira ejercieron señorío sobre la vecina villa de Cea, por lo que sus abades ostentaron el Título de condes de Cea. Casa de Cea, en Nigrán. Desde muy antiguo aparecen entroncados con nobles familias del Sur de Galicia, como la de los TRONCOSO y la de los MARIÑO, como hemos apuntado en las notas sobre los blasones del linaje. D. JOSE DE CEA AVALLE Y CARBALLIDO casó con Dª Juana Añel Romay y Arce, señora de la casa-torre de Cuadro, y hermana de D. Bernardo Añel Romay, maestrante de Sevilla; tuvo por hijos a 1. D. Bernardo de Cea Añel Romay y Avalle Carballido y Arce, que sigue la línea. 2. Dª Catalina Josefa María de los Dolores de Cea Añel, nacida en Nigrán, en 1766; que casó con D. Juan Ramón de Penas Bahamonde, de una hidalga familia de Santa Magdalena de Montes (ayuntamiento de Forcarey, partido pontevedrés de La Estrada). Una nieta suya, Dª Casilda, entroncó con la casa de Díaz-Varela, de San Miguel de Rosende (ayuntamiento de Sober, provincia de Lugo), al casar con su mayorazgo, que por entonces era D. Celestino Díaz-Varela y Recarey Caamaño (hijo de D. Benito Díaz-Varela y Yáñez de Ribadeneira, y de Dª Celsa María Concepción Recarey Caamaño), habiendo tenido lugar el enlace en la feligresía de Santa Eufemia la Real del Norte, de la ciudad de Orense, el 14-XII-1855. D. BERNARDO DE CEA AÑEL ROMAY Y AVALLE, CARBALLIDO Y ARCE, es el que levantó el pazo de Cea, en Nigrán; casó con Dª María del Carmen Gándara, por la que entró en la casa de Telleiro (en Couso de Limia), y la de Gándara (en Allariz); tuvo por hijo a D. MANUEL MARIA DE CEA GANDARA, dueño de las casa de Cea (Nigrán), de la de Telleiro, de la Gándara (en Allariz) y de la ya mencionada de Cuadro; caballero maestrante de Sevilla y sobrino de D. Juan Gándara Araujo, maestrante de Ronda; en Vigo, y en 1840, casó con Dª Francisca Naharro y Párraga (hija de D. Juan Bautista Naharro y de la señora pontevedresa Dª María Martina de Párraga y Acuña, IV baronesa de Casa Goda). Doña Francisca había sido lavada con las aguas bautismales en Santa María de Pontevedra, el 24-IV-1824; y era hermana del V barón de Casa Goda, D. Antonio Naharro y Párraga (VER NAHARRO, Barones de Casa Goda). Del matrimonio de D. Manuel María con Dª Francisca nació D. EDUARDO DE CEA NAHARRO, nieto materno del IV Barón de casa Goda; bautizado en Vigo, 11-X-1843; caballero de la Real Maestranza sevillana; diputado y senador del Reino; casó con Dª Joaquina Varela de Luaces y Maceda, por cuyo casamiento D. Eduardo pasó a ser dueño de la casa da Granxa, en San Juan del Poyo (de la que era dueña su esposa y en la cual campean las Armas de los CASTRO, remontándose la construcción de la casona a 1616, y cuya contribución todavía está a nombre de los CEA NAHARRO, si bien hace muchos años fue vendida, como tantas otras de la misma familia). Ambos esposos eran dueños de las mencionadas casas de Vilanoviña, de la de Couso de Limia y de otra en Mondoñedo. Fue D. Jacobo señor de los más conspicuos de Pontevedra, dadivoso y caritativo, y último que conservó con señorial empaque la Casa del Barón de esta ciudad. Tuvo por hijos a D. Eduardo, que falleció soltero, y a D. Jacobo de Cea Vürela de Luaces, asesor de Marina, en Vigo; pero ambos hermanos premurieron a su padre. Don Eduardo estuvo casado con Dª María de los Dolores Rey Feijoo (nieta del caballero maestrante de Ronda D. Antonio María Rey Losada). Su hija póstuma, Dª LOURDES DE CEA Y REY, heredó la casa de Cea, donde vive. Hermana suya fue Dª Mª Dolores de Cea Rey, señora de Pintos Castro, que fue la dueña de la casa de Cuadro, que adquirió el Ayuntamiento de Marín, el cual la adecentó y conserva gran sabor de otros tiempos de esplendor; mientras que la de Nigrán, morada veraniega de los ilustres esposos D. Dalmiro de la Válgoma y Díaz- Varela (tantas veces citado en esta obra) y de su esposa, la notable escritora Dª Elena Quiroga, ha sido también por ellos arreglada y embellecida, siendo hoy una de las moradas más hermosas y acogedoras del Sur de Galicia. Los de la Casa de Villerma Por papeles recogidos en lo que fue riquísimo archivo de la casa del pazo de la Carballeira de Gandarón, en la feligresía de San Martín de Salcedo, venimos en conocimiento de que: D. AGUSTIN DE CEA casó con Dª Antonia Bernarda. Ambos sucedieron en el mayorazgo de Villerma (ayuntamiento orensano de Máside), porque D. Fernando Villamarín era Inquisidor, y Dª Francisca Villamarín lo transmitió a Dª Antonia Bernarda. De este matrimonio nacieron 1. D. Pedro José de Cea, que tuvo por hermana y sucesora a 2. Dª MARIA GREGORIA CEA, la cual casó con D. Ignacio García Taboada, y tuvo por hijos a D. AGUSTIN TABOADA Y CEA, que casó con Dª Carmen Tejeda, y tuvo por hija a Dª MARIA JOSEFA TEJEDA, que casó con D. JuIián Malvar (VER MALVAR). Algunos de Santiago de Compostela D. DOMINGO ANTONIO DE CEA Y BUCETA, alcalde y juez ordinario de Santiago por 1756, casó con Dª Juana-Bernarda de Prado y Bahamonde, nació en Santiago, 1710, y sobrina de D. Diego Estévez de Castro, fr. del Santo Oficio.; tuvo por hijo a Dª ANTONIA GERTRUDIS DE CEA Y PRADO, que casó con D. Francisco Otero de Figueroa (VER OTERO), y tuvo por hijo a   D. NICOLAS OTERO DE FIGUEROA Y CEA, nacido en Santiago, 1771, y guardia marina en 1787. Pasan a Valladolid y al Perú Por 1655 ingresó en la Orden de Santiago D. Pedro de Corbet y Cea, natural de Lima, donde había nacido, hacia 1633. Entre las informaciones verificadas, una de ellas aparece llevada a cabo en la villa pontevedresa de Bayona, de donde habían arrancado sus antepasados. He aquí el resumen de la genealogía: D. PEDRO DE CEA Y MORALES, descendiente de los CEA, de Bayona, nacido en Navas del Marqués (provincia de Valladolid). En 1587 pasó al Perú; casó con Dª Juana Monjaraz, nacido en Lima, donde contrajeron matrimonio. De esta unión nació Dª MARIANA DE CEA, limeña, que casó con D. Roberto Corbet, sevillano y veinticuatro de Sevilla. Casados en Lima, pasaron a España en 1642; tuvo por hijo a D. PEDRO DE CORBET, nacido en Lima hacia 1633, y el cual es el caballero de Santiago a que nos hemos referido.

Escudos de Armas del apellido:
Escudo cortado: 1º, de oro, con una banda de gules, acompañada en lo alto de un león rampante, del mismo color, y en lo bajo de cinco flores de lis, de azur, puestas en sotuer; y 2º, de sinople, con un brazo armado, de plata, moviente del flanco siniestro, empuñando una espada desnuda del mismo metal, con la guarnición de oro, y adiestrado de plata; en la punta, ondas de agua de azur y de plata.   Variante: En campo de azur, tres lises, de oro, y dos estrellas de ocho puntas, de plata; en punta, ondas de azur y plata, y sobre ellas un cordero, de su color. Otra Variante: Escudo cortado; en lo alto tres lises de oro en faja, en jefe, sobre un león pasante de su color, en campo de gules; y en lo bajo, en campo de gules, un rey, atravesando con su espada un cordero.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El brazo simboliza la fortaleza. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes.