Casa solar en la villa de Valmaseda (Vizcaya), de la que fue Marcos de Zumalave, esposo de doña Francisca Regonado, y ambos padres de Santiago de Zumalave y Regonado, casado con doña Catalina de Leiva, a la que hizo madre de Martín de Zumalave y Leiva, que contrajo matrimonio con doña María de Abarca, naciendo de esta unión Antonio de Zumalave y Abarca, bautizado en Medina de Ríoseco (Valladolid), el 1 de Marzo de 1651, que en su mujer, doña Dorotea Rodríguez, tuvo a Simón de Zumalave y Rodríguez, bautizado en Medina de Ríoseco el 5 de Noviembre de 1692, que celebró su enlace con doña Manuela Cobarrubias, naciendo de esta unión Manuel de Zumalave y Cobarrubias, bautizado en Badajoz el 18 de Agosto de 1753 y vecino de Alburquerque, de la misma provincia, que el 12 de Agosto de 1780 obtuvo Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
