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Las casas solares de este apellido radicaron en la villa de Oñate y en el barrio de Anguiozar, cercano a la villa de Elgueta, todo en el partido de Vergara (Guipúzcoa). Pedro López de Zuloeta era vecino de Oñate en l388. Casó con doña Elvira Sánchez y fueron padres de Marina López de Zuloeta, esposa de Pedro Ibáñez de Hernani, que la hizo madre de Pedro Ibáñez de Hernani y Zuloeta, sacerdote racionero de San Miguel de Oñate en 1464, que titulándose Mayoral del sel de Ercilla, puso pleito a Sancho García de Garibay sobre los seles de Ercilla, Urdaneta y Garibay. También era vecino de Oñate en 1545 Juan López de Zuloeta, casado con doña María de Aizaga, a la que hizo madre de Juan de Zuloeta y Aizaga. Martín López de Zuloeta probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Mondragón, en 1596, y Bartolomé de Zuloeta en 1679; Juan de Zuloeta, ante la de Villarreal de Urrechu, en 1618; Ignacio, Pedro y José de Zuloeta, ante la de Eibar, en 1762, y Simón, Antonio y Francisco de Zuloeta, ante la de Oñate, en 1665. El Capitán Francisco de Zuloeta, natural de Elgueta, envió, en 1681, lámparas de plata y ornamentos para la iglesia parroquial de dicha villa. También mandó hacer un nuevo retablo para el altar mayor de la misma iglesia en 1684, y en 1689 fundó la Santa Misión en las iglesias de Elgueta y Anguiozar. José Javier de Zuloeta fue Caballero de la Orden de Calatrava y probó su hidalguía en Vergara en 1786. Javier de Zulueta, vecino de Oñate en 1750, casó con doña María Antonia de Uriarte y Ugarte, de la familia del Capitán José de Ugarte y Cortázar, según expedientes de la Obra Pía que éste fundó en la mencionada villa. Este linaje de los Zulueta tiene varios expedientes de nobleza en la Chancillería de Valladolid. Uno de ellos contiene la siguiente filiación: Diego de Zulueta, esposo de doña Ángela de Zulueta, tuvo en ella a Juan de Zulueta y Zulueta, casado con doña Francisca de Orué, a la que hizo madre de Luis de Zulueta y Orué, bautizado en Saracho (Álava), el 25 de Agosto de 1683, que fue padre de Antonio de Zulueta, bautizado en Saracho el 1 de Diciembre de 1710, que contrajo matrimonio con doña Teresa de Larrea, naciendo de esta unión Pedro de Zulueta y Larrea, bautizado en Saracho el 31 de Enero de 1748, Señor de la Casa de Zubiaur y vecino de Cádiz, que el 7 de Noviembre de 1773 ganó Real provisión de nobleza en la mencionada Chancillería. Otro expediente habla de Diego de Zulueta, casado con doña María de Areta, en la que tuvo a Tomás de Zulueta y Areta, esposo de doña María de Isasi, y ambos padres de Diego de Zulueta e Isasi, bautizado en Urquiano (Álava), el 12 de Abril de 1678, que celebró su enlace con doña María de Loizaga, y procrearon a Manuel de Zulueta y Loizaga, bautizado en Gújuli (Álava), el 2 de Febrero de 1705, que casó con doña Ana María, de Arberas y fueron padres de Juan de Zulueta y Arberas, bautizado en Gújuli el 10 de Enero de 1737, que el 21 de Enero de 1795 ganó otra Real provisión de nobleza. Otra rama de Zulueta moró en la villa de Lezama (Álava), y de ella procedió Domingo Francisco de Zulueta y Zulueta, bautizado en Lezama el 10 de Marzo de 1755, que pasó a Caracas, y el 17 de Septiembre de 1796 obtuvo también Real provisión de nobleza en la Chancillería de Valladolid. Otros Zulueta tuvieron casa solar y palacio en el lugar de Zulueta (cuyo nombre tomaron), del Ayuntamiento de Elorz y partido de Aoiz (Navarra). El 14 de Abril de 1847 se concedió el título de Conde de Torre- Díaz, cancelándose el de Vizconde de Zulueta, que venía ostentando, a Pedro Juan de Zulueta Ceballos Larrea López de Robredo. En el mismo título sucedió, por Real carta de 29 de Mayo de 1856, Pedro José de Zulueta y Madariaga. En 26 de Abril 1883 vino a suceder en el mismo título Manuel de Zulueta y Wilcox Brodié.  

Escudos de Armas del apellido:
Las casas se la villa de Oñate y del barrio de Anguiozar: Mantelado: 1º y 2º, de sable, con una aguileta de oro, herida y vertiendo sangre, y 3º, o manteladura, de plata, con un lobo andante, de sable. Bordura general, de gules, con ocho veneras de plata. Los Zulueta de Álava: De azur, con un creciente de plata, ranversado, y bordura, cosida, de gules, con ocho sotueres de oro. Divisa: "Zelare pro gloria Eterni", puesta en letras de oro sobre un volante de azur. Algunos ponen esta otra divisa: "Lux eius caandidissima", en letras de plata sobre un volante de azur. Los Zulueta de Navarra ostentaron en el palacio del lugar de su apellido: De sable, y dos lobos, contrapasantes, de plata. El jefe, cosido, de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La aguileta es un águila pequeña que simboliza el poder, la generosidad, magnanimidad y bizarría del espíritu. Si va coronada se pretende destacar su posición de reina de los animales aéreos. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.