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Apellido que tiene su origen en la provincia de Santander, en el lugar de San Martín, en el valle del Soba. Tuvo casa solar armera en la ciudad de Orduña, del partido de Valmaseda. Otra casa hubo en el lugar de Sangrices, del Concejo de Carranza, en el mismo partido (Vizcaya). De la casa del lugar de Sangrices procedieron Gregorio, Mateo, Ventura y Lorenzo Zorrilla y Galarza, vecinos de Madrid, que el 5 de Octubre de 1787 obtuvieron Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid. En el siglo XVI, ya finalizando, era señor de la casa solar de Zorrilla don Fernando Zorrilla de San Martín. Su nieto, don Juan Zorrilla de San Martín, pasó al valle de Ruesga, siendo el año 1.616, con motivo de su matrimonio, celebrado en tal lugar, con doña Catalina Fernández del Valle. Estos fueron abuelos paternos del Capitán de Corazas don Gaspar Zorrilla de San Martín, nacido en Valle en 1.644, que probó la nobleza de sangre de sus dos apellidos para ingresar en la Orden de Santiago. Don Pedro Zorrilla de San Martín, Brigadier de los Reales Ejércitos vistió el hábito de Santiago en 1.739, siendo agraciado con el título de Marqués de Gándara Real, por merced del rey Carlos III. Fueron numerosos los miembros de este apellido que hicieron probanza de limpieza de sangre y nobleza ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, siendo el primero que lo hizo don José Zorrilla de San Martín, vecino de Soba, en 1.564. Don Manuel Zorrilla de San Martín fue recibido en el Estado Noble de Madrid y Caballero del Cuerpo Colegiado de Hijosdalgo en el año 1.798. Para ingresar como Oficial del Santo Oficio, don José Zorrilla de San Martín hizo probanza de limpieza de sangre en 1.734. El Rey de Armas, Regidor de Madrid, don Diego de Urbina, dio certificación de blasones a este apellido el 21 de junio 1.583 a don Francisco Zorrilla de San Martín, residente en el lugar de Espinosa de los Monteros, (Burgos), indicando en su información que "eran muy buenos Hijosdalgo de solar conocido, naturales de las Montañas de San Martín de Soba". El escudo de armas anteriormente reconocido, lo fue también por el Rey de Armas don Pascual Antonio de la Rua, por un despacho expedido el 16 de octubre de 1.878, a los hermanos don Manuel, don Miguel, don Luis y doña María Zorrilla de San Martín, naturales de Ogarrio.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro tres lobos de sable. Bordura de plata con ocho aspas de gules. Otros: Partido: 1º, de oro, con, una encina de sinople, y dos lobos de sable, empinados al tronco, y 2º, de azur, con un castillo de plata. Bordura general, de oro, con la siguiente leyenda en letras de sable: «Velar se debe la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte».  Los de Santander traen: En campo de oro, un árbol terrasado, de sinople, con dos zorras de sable, empinadas al tronco; bordura de plata, con esta leyenda, en letras de sable: «Velar se debe la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte.»

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.