Casa solar noble en el lugar de Ciganda, cuyo nombre tomó, del partido de Pamplona. Una de sus ramás radicó en la villa de Labayen, del mismo partido, y de ella procedió el Caballero de Santiago Diego Ciganda y Arteaga, ingresado el 12 de Enero de 1643. Juan Martín de Artiz Berema Garriz y Ciganda, natural de Gazolaz y vecino de Méjico, fue reconocido como noble en 1763, por la Real Audiencia de Pamplona. La misma distinción obtuvo en 1793 María Lorenza de Ciganda, vecina de Sarasate, y sus hijos Miguel, Antonio y Jerónimo de Larumbe y Ciganda.
Escudos de Armas del apellido:
En la Nobleza Executoriada de Navarra se describen de esta manera: "Un cuartel, y en él dos lobos andantes, el uno sobre el otro, encontrados, y en su orla doce calderas." Se omite en esta descripción el esmalte del campo y de las piezas.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.
