Tienda online de heráldica en diversos materiales

De Álava. Las noticias documentadas de esta familia les hacen provenir de la villa de Uruena (cuyo nombre tomaron), en el partido judicial de Medina de Rioseco (Valladolid). En documentos del Corregimiento de Vizcaya se cita a otra familia, apellidada indistintamente como Uruena o Uruena, vecina de la villa de Bilbao (1594), además de otra apellidada Uruena, moradora de la villa de Medina del Campo (Valladolid), en 1563. Hubo igualmente otra familia Uruena en la provincia de Guipúzcoa, con ramás en Toro (Zamora), Zaragoza y Palencia. Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Alejo de Urueña, vecino de Bercial (Segovia), en 1527; Francisco de Urueña, vecino de Cubillas de Santa Marta (Valladolid), en 1542, y Juan de Urueña, vecino de Villegas y Villamorón (Burgos), en 1525. Francisco Manuel de Urueña Fernández, vecino de Villagarcía de Campos (Valladolid), ganó Real provisión de hidalguía, en 27 de Abril de 1787, e Ignacio de Urueña, vecino de Santa Eufemia, ganó igualmente Real provisión, en 29 de Marzo de 1787. Entre los Caballeros Hijosdalgo recibidos en el Estado Noble de Madrid, y que entraron en suertes ejerciendo los cargos del Ayuntamiento, figuró Diego de Urueña, en 1675. * * * Vecinos de Bercial, en la tierra de Segovia, fueron: I. Diego Hernández de Urueña, que casó con Antonia González, y fueron padres de II. Diego Fernández de Urueña y González, que contrajo matrimonio con Antonia Gutiérrez. De este enlace nació III. Alejo de Urueña y Gutiérrez, vecino de Bercial, quien probó su nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, en 30 de Agosto de 1527. Contrajo matrimonio con María de Utrilla, de la que tuvo a IV. Alejo de Urueña y Utrilla, que casó con María de Coca, y de este matrimonio nació V. Juan de Urueña y Coca, vecino de Fuencarral (Madrid), quien presentó la hidalguía de su abuelo, en 1635.

Escudos de Armas del apellido:
De gules, con un castillo de plata, y al pie, a cada lado del castillo, una cabeza de sierpe de sinople. En punta, ondas de agua de azur y plata. Bordura de este metal con ocho tortas de gules. Los del lugar de Urueña (Valladolid) usan: En campo de gules, un castillo jaquelado de plata y azur. Otros Urueña: Jaquelado de plata y azur. Los Urueña de Guipúzcoa, con ramás en Toro, Zaragoza y Palencia, usan: En campo de plata, un águila, de sable, posada sobre una peña, y ésta sobre ondas de plata y azur. Otros Urueña: En plata, cinco estrellas de azur, puestas en aspa. Otros Urueña: En campo de sinople, doce merletas de oro, puestas sobre tres ondas de azur y plata, cada una (sic). Los Urueña radicados en Madrid usan: En campo de plata, tres cardos, de sinople y oro, puestos en faja. Para Urueña: En azur, un sol figurado, de oro. Otros Urueña: En campo de gules, una cotiza, de oro. Bordura de gules, con ocho aspas de oro. Por último, los apellidados Urueñas usan: En campo de gules, un león naciente, de oro, linguado y uñado, de sable.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cardo simboliza un corazón noblemente humilde, pero tan cuidadoso de su honor, que defiende con su espada el lustre de su linaje. También representa la austeridad y la independencia.