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Procede de Navarra, desde donde pasó a América. Familia vasca, precédete del lugar de Urtubi (cuyo nombre tomó), en la provincia de Labort, desde donde pasó a esta última ciudad, ya citado en documentos del año 1000, cuyos miembros crearon un castillo en la localidad de Urrugne (siglo XVI), y cuya piedra armera se guarda hoy día en el Museo de San Telmo de San Sebastián. En Navarra lo hallamos posteriormente, en 1315, en la forma de Urtubia, con ramás establecidas así mismo en Guipúzcoa y Argentina. Lope García de Salazar dice que procede del linaje de Zaldúa, en Navarra. Una rama pasó a Miranda de Ebro (Burgos), documentada en los libros de bautizados, en 1595, y a Chile. Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Martín de Urtubia, vecino de Alfaro (La Rioja), en 1741, y Cipriano de Urtubia, natural del Rincón del Soto (La Rioja), y vecino de Aldeanueva, en 1780. De la villa navarra de San Pelay era vecino Pascual de Urtubia, quien probó su Infanzonía, y fue padre de Juan de Urtubia, y éste lo fue de Juan de Urtubia Yassan, y de Guillen de Urtubia Yassan, vecinos de Zaragoza, que tuvieron sentencia en la Real Audiencia a 4 de Mayo de 15 88. Antonio, Diego y José de Urtubia, vecinos de La Almunia (Huesca), fueron caballeros, infanzones e hijosdalgo aragoneses en las Cortes, en 1626. Lope Ibáñez de Urtubia fue elegido por la Junta General de Guernica para ejercer el cargo de Regidor, para el bienio de 1526-1527. EN NAVARRA Vecinos de la ciudad de Cascante, del partido judicial de Tudela, fueron: I. José de Urtubia o Urtutia, que contrajo matrimonio con Isabel Ximénez, y fueron padres de II. José de Urtubia y Ximénez, bautizado en Cascante el 31 de Enero de 1644, quien obtuvo certificado de ser los Urtubia, Ximénez y Enríquez, Hijosdalgo de estirpe en Cascante, según un padrón de 1630. Contrajo matrimonio en Cascante el 7 de Abril de 1669 con Josefa Enríquez y Tolo, nacida en Cascante el 27 de Mayo de 1643, donde testó el 5 de Marzo de 1685, ante Juan Taranta (hija de Miguel Enríquez y de Ana Tolo). De este enlace nació III. José de Urtubia y Enríquez, bautizado en Cascante el 30 de Abril de 1671, quien testó en Buenos Aires el 13 de Enero de 1707, ante Francisco de Ángulo. Contrajo matrimonio con María de Toledo y Ojeda, bautizada en Buenos Aires el 2 de Diciembre de 1686 (hija de Antonio Sebastián de Toledo, natural de Bilbao, quien obtuvo el título de Alférez de Infantería Española en 5 de Agosto de 1680, y de Margarita Ojeda, nacida en Buenos Aires el 12 de Junio de 1664). De este matrimonio nació IV. María Ignacia de Urtubia y Toledo, nacida en Buenos Aires el 14 de Julio de 1704, donde casó el 20 de Febrero de 1730 con Domingo de Basabilbaso y Presa, nacido en el valle de Llodio el 1 de Setiembre de 1709 (hijo de Domingo Antonio de Basabilbaso, nacido en Bilbao el 29 de Noviembre de 1683, y de María Rosa de Presa, natural de Bilbao). Fueron padres de V. Manuel de Basabilbaso y Urtubia, nacido en Buenos Aires el 5 de Diciembre de 1739. Fue Administrador principal de Correos en Buenos Aires, Alcalde de 2° voto en 1767, Síndico en 1768 y 1771; Regidor en 1775, y probó su nobleza para ingresar en la Orden de Carlos III, en 24 de Noviembre de 1788. EN FRANCIA Natural de Guereziet fue: I. Pedro de Urtubie-Garro, Barón de Garro, casado con Juana María de Ville, natural de Bayona (Francia). De este enlace nació II. Juana María de Urtubie-Garro y Ville, casada con Francisco de Larralde y Diustegui, Regidor (hijo de Pedro de Larralde y de Manuela de Diustegui). De este matrimonio nació III. Lorenzo Xavier de Larralde y Urtubie, nacido en Ciburu (Bayona) en 1765. Probó su nobleza para ingresar en la Real Compañía de Guardias Marinas, en 15 de Junio de 1779.    

Escudos de Armas del apellido:
De plata, con tres fajas de gules, acompañadas de nueve lobos de sable, puestos de tres en tres, entre las fajas. Otros: De oro, con una encina de sinople, y un lobo de sable empinado al tronco. Bordura de azur con una cadena de plata. Los de Guipúzcoa traen: en campo de azur, un castillo de piedra, acompañado de tres flores de lis de oro, una en jefe y otra a cada lado, en punta, dos calderas de sable. Para Urtubi: En campo de sinople, un castillo de oro, ten-asado de azur. Otros Urtubi: En campo de gules, nueve bezantes de oro, puestos en tres palos de a tres. Los Urtubia de Labort y Navarra, según Juan Carlos de Guerra, Diego Ramírez de Avalos de la Piscina y Juan Alfonso de Guerra: En campo de plata, tres fajas de gules, acompañadas de nueve lobos de sable, puestos de tres en tres, entre las fajas. Estas mismás armas usaron los de la Tierra de Mixa, en la Navarra Baja, según el Cronista Miguel de Salazar. También usaron las anteriores armas los Urtubie del País Vasco, según J.-B. Rietstap. En una piedra, del siglo XVI, conservada en el Museo de San Telmo de San Sebastián, se conserva un escudo de armas realizado en piedra, en el siglo XVI, del apellido Urtubi o Urtubia, con las siguientes armas: Escudo cuartelado: 1° y 4°, tres fajas, y entre ellas nueve lobos, y 2° y 3°, un pájaro sobre unas peñas. Otros Urtubia: En oro, una encina de sinople, y un lobo de sable empinado al tronco. Bordura de azur con una cadena de plata. Los Urtubia de Guipúzcoa, según Julio de Atienza, y los de San Juan de Luz, según Pellicer y Juan Francisco de Lozano, traen: En campo de azur, un castillo de piedra, acompañado de tres flores de lis de oro, una en jefe y otra a cada lado; en punta, dos calderas de sable. El escudo de armas que consta en la sepultura del claustro de la Santa Iglesia de la ciudad de Pamplona, según Diego Ramírez de Avalos de la Piscina, era: Escudo partido: 1°, en campo de gules, un hombre armado con una espada montado sobre un caballo blanco al galope, y 2°, en campo de gules, tres fajas de plata, cargada cada una de ella de tres lobos de sable. Otros Urtubia: En campo de oro, una encina, de sinople, con dos lobos alzados a su copa. Otros Urtubia: En campo de oro, una faja, de gules, con tres piezas y nueve lobos de sable, en los tres campos primeros de plata, tres en cada uno. Los Urtubia originarios de Alfaro usan: En campo de oro, un arpa, de sable. Los Urtubie de Álzate de Bearne (Francia), usan: En campo de oro, dos lobos de sable, pasantes, puestos en palo. Bordura anglesada de gules. Otros: De plata, cinco abejas, al natural, puestas en aspa.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Luisa Benedictina de Borbon, esposa del duque de Maine fundó en 1705 la Orden de la Abeja, en Escó. Tenía por divisa un medallón de oro, que se llevaba al cuello pendiente de una cadena del mismo metal, con una colmena de relieve y una abeja volando con este mote: "Píccola si, ma fa pure gravi le ferite". De esta Orden de Caballería quedó a sus caballeros la facultad de blasonar sus armas con la colmena o las abejas. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.