Las «Bienandanzas é Fortunas» dicen que los Urquijo proceden de Martín Pérez de Pobeña, sin añadir detalle alguno. Otros autores nos cuentan que Fortun Sánchez de Salcedo, descendiente de los Reyes de Aragón, sexto Conde de Ayala y quinto Señor de Salcedo, fue padre de un caballero que comenzó a llamarse Ospin y fundó el linaje que ahora estudiamos. La casa torre solar y armera de los Ospin de Urquijo estuvo desde tiempo inmemorial en el alto de San Sebastián de Otaola, en Oquendo, que hoy pertenece al Ayuntamiento de Ayala y partido de Amurrio (Álava). De esta casa fueron filiales los palacios armeros que, andando el tiempo, edificaron los Ospin de Urquijo, entre otros, el llamado de Aréchaga, construido por la rama de los Condes de Urquijo; el de Unzá, que levantaron los progenitores de la Marquesa de Unzá del Valle; el conocido con el nombre de Zuaza, que pertenece a la rama de don Mariano Luis de Urquijo, de la Orden de Malta; el de Ugalde, propiedad de los Urquijo, antepasados de don Lino de Zuricalday, su actual poseedor; el denominado de Urtasaustegui, construido por los Urquijo, de quienes desciende el Conde de las Atalayas, y el de Gordejuela, de los Urquijo del Marqués de Castilleja. Otras ramás de Urquijo se denominaron de Gordejuela, de Zaballa, de Duburiz y del palacio de Lanuza, establecida en Llodio, que es la de los Marqueses de Urquijo. De la primitiva casa de Otaola, en Oquendo, fue I. Iñigo de Urquijo, Señor de la mencionada casa, que casó con doña María Iñiguez de San Pelayo, natural del Valle de Mena (Burgos), y fueron padres de II. Martín de Urquijo e Iñiguez de San Pelayo, que contrajo matrimonio con una señora del lugar de Lezama, y procrearon a III. El Alférez Martín de Urquijo, que en 1606 marchó a Flandes, donde fue Sargento de la Compañía del Capitán Gaspar de Olarte. Celebró su enlace con doña Francisca de Múxica Antoniza y Lezama, de la casa de los Condes de Aramayona, y fueron padres de IV. Martín de Urquijo y Múxica, bautizado en Bilbao, que pasó a Indias, y en 1650 era Alcalde ordinario de la ciudad de Guamoco. Después fue Contador de la Real Hacienda y desempeñó otros cargos. Su esposa se llamó doña Dorotea Ruiz de Galdames y Mendoza. De la casa de Aréchaga, aldea del Ayuntamiento de Zuya, en el partido de Vitoria, procedió I. Francisco Ospin de Urquijo, Señor de la Casa de Aréchaga, que casó con doña María Pérez de Jandiola, y fueron padres de 1º Francisco Ospin de Urquijo y Jandiola, que sigue, y 2º Martín Ospin de Urquijo y Jandiola, Señor de la Casa de Jandiola, y esposo de doña Clara de Aréchaga. II. Francisco Ospin de Urquijo y Jandiola, Señor de la Casa de Aréchaga y Diputado general de la tierra de Ayala, contrajo matrimonio con doña Marina de Larrazábal y procrearon a III. Francisco Ospin de Urquijo y Larrazábal, Señor de la Casa de Aréchaga y Diputado general de la tierra de Ayala, que en su mujer, doña Marina de Landa y Castañiza, tuvo a 1º Sebastián Ospin de Urquijo y Landa, que fue Señor de la Casa de Aréchaga y casó con doña Frabiana de Garay, y 2º Tomás Ospin de Urquijo y Landa, que sigue. IV. Este Tomás Ospin de Urquijo y Landa, casó dos veces: la primera, con doña María Francisca de Zabalía y Larrea, y la segunda, con doña Ursula de Ondarreta y Olavarrieta. Del primer enlace nació 1º Francisco Ospin de Urquijo y Zabalía, que sigue. Del segundo matrimonio fue hijo 2º Antonio Ospin de Urquijo y Ondarreta, que celebró su enlace con doña María Antonia de Basoa Landa y Rucabado, de la que tuvo este hijo a) Domingo Ospin de Urquijo y Basoa, marido de doña María Cruz de Gochi y Zabalía, y ambos padres de Domingo Ospin de Urquijo y Gochi, Teniente Coronel, que litigó su nobleza en la Chancillería de Valladolid, obteniendo Real provisión de Vizcainía el 27 de Agosto de 1827. V. Francisco Ospin de Urquijo y Zabalía litigó también su nobleza, que fue reconocida en el Señorío de Vizcaya. Se unió en matrimonio con doña María San Juan de Urizar Oarcoaga Arruza de la Torre, y de esta unión nacieron: 1º Ambrosio Ospin de Urquijo y Urizar, que casó con doña Antonia de Zalvide y Velando, naciendo de este enlace a) Domingo Ospin de Urquijo y Zalvide, esposo de doña María Antonia de Urbieta, y ambos padres de Julián Ospin de Urquijo Urbieta, que en su mujer, doña María Luisa de Bolíbar y Amezcaray tuvo a Pedro Luis Ospin de Urquijo y Bolívar, Abogado y gran defensor de los Fueros, y a Bartolomé Gregorio Ospin de Urquijo y Urizar, que sigue. VI. Este Bartolomé Gregorio Ospia de Urquijo y Urizar se unió en matrimonio con doña María Ramona de Lorraine, y procrearon a VII. Isidoro Baltasar Ospin de Urquijo y Lorraine, que casó con doña Josefa Antonia de Zabalegui y Labíano, y fueron padres de VIII. Serapio Dionisio Ospin de Urquijo y Zabalegui, que contrajo matrimonio con doña María Luisa de Goicoechea Beascoechea y Ortúzar, naciendo de esta unión IX. Nicasio Adolfo Ospin de Urquijo y Goicoechea, que celebró su enlace con doña María del Rosario de Ibarra Arámbarri y Gutiérrez de Cabiedes, y tuvieron a 1º Adolfo Gabriel Francisco Javier Ospin de Urquijo e Ibarra, Conde de Urquijo y esposo de doña Antonia María Martínez de Lejarza Tracy de las Rivas y Torle, y 2º Luisa María del Rosario Ospin de Urquijo e Ibarra, casada con Joaquín de Vierna y de Aróstegui Larraondo, que la hizo madre de Rafael de Vierna y Ospin de Urquijo. Los Urquijo ostentan los títulos de Conde de Urquijo y Marqueses de Urquijo, de Amurrio y de Bolarque.
Escudos de Armas del apellido:
Partido: 1º, de plata, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, y bordura para este cuartel, de sinople, con trece estrellas de oro, y 2º, de sinople, con una cruz de oro, vana y floreteada, cargada de cinco panelas de gules. Otros, en las Encartaciones, según Labayru: Escudo tronchado por una banda de sinople; la partición alta, de azur, con nueve estrellas de oro, puestas en tres palos, y la partición baja, de gules, con tres panelas de oro, puestas en triángulo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
