En la anteiglesia de Jemein, del partido de Marquina (Vizcaya), de la que procedió Joaquín de Urquide, casado con doña María de Ibargüen, a la que hizo madre de Andrés de Urquide e Ibargüen, que casó con doña Teresa de Alegría, y fueron padres de Francisco de Urquide y Alegría, bautizado en Jemein el 19 de Febrero de 1733, que contrajo matrimonio con doña María Cruz de Alcíbar, naciendo de esta unión Pedro Pablo de Urquide y Alcíbar, bautizado en Jemein el 30 de Junio de 1768, que celebró su enlace con doña Benita Semprún y Barona, en la Catedral de Valladolid, y procrearon a Pedro Pablo, María Josefa y Jerónima de Urquide y Semprún, vecinos de Valladolid, que el 17 de Marzo de 1800 ganaron Real provisión de hidalguía en la Chancillería de la mencionada capital.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
