Esta noble y antigua familia del Señorío de Vizcaya, de notorios hijosdalgo de sangre y solar conocido, ha sido estudiada por los tratadistas Lázaro del Valle, doctor Isasi, don Bernardo Fonseca, Pinto y otros. Sus primitivos solares radicaron en la anteiglesia de Axpe de Busturia y en la villa de Aránguiz, ambas del partido de Guernica, y en la merindad de Durango. Tuvo ramás en Navárniz, Bilbao, Mújica y Mendata, todo en Vizcaya, y también en Mondragón (Guipúzcoa). Otra pasó a la Baja Navarra, estableciéndose en San Juan de Pie de Puerto, y otra a la Argentina. Sus individuos se hallaron en la batalla de Beotivar, librada el 19 de Septiembre de 1321 y ganada por los vizcaínos contra los navarro-franceses. La casa de la merindad de Durango procedió de la de Axpe de Busturia, y de ella fue Juan de Uruburu, que casó con doña María de Rementería, en Durango, el 16 de Febrero de 1638. Fue su hijo Francisco de Uruburu y Rementería, que por su madre descendía de la Casa de Zaldúa. Contrajo matrimonio en Durango, el 24 de Febrero de 1664, con doña María Asensi de Orozqueta y Elorriaga, naciendo de esta unión Nicolás y Francisco de Uruburu y Orozqueta, bautizados en Durango el 26 de Mayo de 1667 y el 27 de Julio de 1669, respectivamente. Probaron su nobleza en Bilbao el 28 de Julio de 1702 y en la Chancillería de Valladolid, el 23 de Febrero de 1703. El segundo de estos hermanos, Francisco de Uruburu y Orozqueta, siendo vecino del Puerto de Santa María, casó el 5 de Abril de 1699 con doña Bernarda Manuela de Toro, y fueron padres de Francisco de Uruburu y Toro, bautizado el 10 de Enero de 1706, que justificó nuevamente su nobleza en la Real Chancillería de Granada el 30 de Enero de 1734. Juan de Uruburu probó su nobleza en Mondragón (Guipúzcoa), en 1615, ante el Escribano Antonio Oquendo. Doña María de Uruburu, natural de la misma villa de Mondragón casó con Martín Juanes de Astola, natural de Azcoaga, y procrearon a dona María de Astola y Uruburu, bautizada en Mondragón el 16 de Mayo de 1591, que contrajo matrimonio con Domingo del Garro y Arcaraso, natural de Escoriaza. Con sucesión, que llevó ya otros apellidos. De la rama radicada en el lugar de Navárniz, de la jurisdicción de Guernica, en Vizcaya, procedió Juan de Uruburu, que en su mujer, doña María San Juan de Aurtenechea, tuvo a Francisca de Uruburu y Aurtenechea, que celebró su enlace con Domingo de Garechana, Fiel Regidor de la anteiglesia de Navárniz, y dueño de la casa solar de Arguiarro Aurrecoa. Fue su hijo Juan de Garechana y Uruburu, que nació en Navárniz y se unió en matrimonio con doña María Apráiz, de igual naturaleza. Con sucesión, que ya llevó otros apellidos. José de Uruburu y su mujer, doña Antonia de Elguezábal, vecinos de la anteiglesia de Mújica, del partido de Guernica (Vizcaya), fueron padres de Vicente de Uruburu y Elguezábal, que el 2 de Agosto de 1755 casó en San Vicente de Ugarte (Vizcaya), con doña Josefa de Urrutia, y de este enlace nació José de Uruburu y Urrutia, bautizado en Mújica el 19 de junio de 1769; que tuvo por esposa a doña Catalina de Zabala, a la que hizo madre de José de Uruburu y Zabala, marido de doña Antonia de Elguezábal, y ambos padres de Vicente de Uruburu y Elguezábal, bautizado en Mújica, que justificó su nobleza ante la Junta General del Señorío de Vizcaya, celebrada en Guernica en 1795, en unión de su hijo José de Uruburi, clérigo de menores. A petición de Julián de Uruburu, vecino de Bilbao, se concedió licencia a su hijo José Domingo de Uruburu y Vizcarra a fin de que pudiera embarcar para Lima (Perú), en compañía de su tío Juan Mariano de Vizcarra, en 1817. La rama de Uruburu, que pasó al Virreinato del Río de la Plata, procedía de la casa de Ajánguiz, que se hallaba edificada al otro lado del río, en la ladera de un monte, frente a Guernica. Poseyó extensas tierras y otras propiedades. En la iglesia parroquial de San Miguel de Mendata es donde se encuentran las partidas sacramentales de la línea de Uruburu que pasó a América, por pertenecer a ella la casa de Ajánguiz. La falta de espacio nos impide recoger aunque no fuera más que una breve noticia de esas partidas. Solamente consignaremos, muy sintetizada, la siguiente filiación: I. Juan de Uruburu Echevarría, Fiel del Ayuntamiento de Guernica en 1630, hijodalgo notorio, fue padre, entre otros hijos, de II. Juan de Uruburu y Uruburu, Fiel del Ayuntamiento de Guernica y esposo de doña Catalina de Olave, a la que hizo madre de III. Francisco de Uruburu y Olave, Fiel del Ayuntamiento de Guernica en 1667. Contrajo matrimonio con doña María de Altamira y Mendata, a la que hizo madre de IV. Francisco de Uruburu y Altamira, que casó el 12 de Junio de 1702, con doña Catalina de Urrutia. Dejó varios hijos, siendo el primogénito y sucesor V. Francisco de Urubuzu y Urrutia, bautizado en Mendata el 14 de junio de 1703. Casó en Santa María de Ibárruri el 2 de Diciembre de 1727, con doña Josefa de Ajuria Auxocoa, y de esta unión nació VI. Francisco de Uruburu y Ajuria, bautizado en Mendata el 16 de Septiembre de 1730, y casado el 20 de Febrero de 1757 con doña María Cruz de Basterrechea. Tuvieron, entre otros hijos, a VII. José de Uruburu y Basterrechea, nacido en Mendata el 12 de Septiembre de 1766. Pasó a Salta, en el Reino del Perú, y por decreto del Gobierno de Buenos Aires de 24 de Septiembre de 1810, fue declarado "Patriota en grado heroico y eminente". Casó en Salta el 10 de Septiembre de 1792, con doña Manuela de Hoyos y Aguirre, descendiente de Francisco de Aguirre, primer Gobernador y Capitán General de Santiago del Estero. Dejó varios hijos, siendo el sucesor VIII. Evaristo de Uriburu y de Hoyos, que comenzó, como su padre, a llamarse de Uriburu. Nació en Salta el 26 de Octubre de 1796 y fue Capitán, luego Coronel, Gobernador y Capitán General de Salta. Falleció en Buenos Aires el 28 de Julio de 1885, estando casado con doña María Josefa Álvarez de Arenales. Tuvieron varios hijos, siendo el sucesor IX. José Evaristo de Uriburu y Álvarez de Arenales, nacido en Salta el 19 de Noviembre de 1831. Fue Doctor en Jurisprudencia, Magistrado, Legislador, Diplomático y Presidente de la República Argentina. Casó con doña Virginia de Uriburu y Cabero. Con sucesión muy distinguida. Con la variante de Urraburu, se encuentran en el Archivo general de Guernica los expedientes de hidalguía de Domingo de Urraburu y Gana, nacido en Abando en 1755; de Ignacio de Urraburu y Goiri, nacido en Abando en 1757, y de José Joaquín de Garamendi Arribalzaga Urraburu y Ordorica, nacido en Guernica en 1752. En la Chancillería de Valladolid probó su nobleza Domingo de Urraburu, originario de Vizcaya y vecino de Laredo (Santander), en Junio de 1788.
Escudos de Armas del apellido:
Partido: 1º, jaquelado de treinta piezas de azur y oro, quince de cada esmalte, y 2º, de plata, con una cruz flordelisada de sinople. Bordura general, de gules, con ocho castillos de oro, aclarados de azur. La rama que pasó a América: De gules, con un castillo de plata, sobre un monte de oro. Bordura de oro, con ocho estrellas de azur. Otros: De gules, con el castillo de oro, aclarado de azur, y dos leones del mismo metal, empinados a sus muros. En el jefe, dos luceros de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
