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La casa de Subiza, en Navarra, es muy antigua, contándola los historiadores entre las doce primeras, cuyos Señores fueron compañeros de armas de los primitivos Reyes, y copartícipes de su autoridad, según el Fuero establecía. Se reputa como fundador a Iñigo de Orioles, Señor de Subiza (pequeño lugar del Ayuntamiento de Golaz, y partido de Pamplona), que se halló en la conquista de Zaragoza y en la toma de Tudela. Fue padre de Sancho Iñiguez de Subiza, Ricohombre, que vivió en tiempos del Rey don García Ramírez, el Restaurador, y tuvo tres hijos, siendo el primogénito y sucesor Martín de Subiza, Señor de Rocafort y Sangüesa, que casó con doña Narbona, Señora de Berrio y Arizcun, a la que hizo madre de seis hijos. El primogénito se llamó Pedro Martínez de Subiza, Señor de Sartaguela y Ricohombre de Navarra. Se halló en las Navas de Tolosa y fue padre de seis hijos, siendo el mayor Pedro Martínez de Subiza, segundo del nombre, Ricohomhre de Navarra. Le sucedió su hijo Miguel Périz de Subiza, que procreó a Juan Martínez de Subiza, Alcalde del Castillo de Monjardín y padre de Pedro Martínez de Subiza, tercero del nombre, que procreó a Martín Martínez de Subiza, casado con doña Estefanía de Guevara, a la que hizo madre de Juan Martínez de Subiza, Ricohombre de Navarra y esposo de doña Elena Martínez de Zulueta, en la que tuvo a Juan Périz de Subiza, padre de Lope de Subiza, famoso hombre de armas, que casó con doña Constanza Ibáñez de Elio. Sus hijos y descendientes se apellidaron ya Elio. Otra casa del apellido Subiza hubo en la villa de Aibar, del partido de Aoiz, también en Navarra. De esta última casa procedieron Manuel Subiza y Armendáriz, vecino de Pamplona y Abogado de los Reales Tribunales, y numerosos parientes suyos, en unión de los cuales solicitó, en l807, que se asentara en los Libros Reales de la Cámara una ejecutoria de hidalguía que acababa de obtener, lo que se mandó así.

Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas fueron: De oro, con el jefe de sable. La casa de la villa de Aibar, según ejecutoria de 1807: De oro, con cuatro palos o barras de gules, y brochante sobre éstos, una cadena al natural, en situación de orla. Otros: En campo de plata, una cruz floreteada, de gules, y brochante sobre el todo, un león rampante, al natural; bordura de azur, con ocho aspas de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.