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En la anteiglesia de Murélaga, del partido de Marquina, y en la ciudad de Orduña, del partido de Valmaseda (Vizcaya). De esta última casa procedió Francisco de Sologuren, que casó con doña María Sanz de Olamendi y fueron padres de Pedro de Sologuren y Olamendi, que en su mujer doña María de Landa tuvo a Tomás de Sologuren y Landa, bautizado en Orduña el 15 de Enero de 1687. Contrajo matrimonio con doña María de Menoyo, naciendo de esta unión Tomás de Sologuren y Menoyo, bautizado en Lendoño, de la jurisdicción de Orduña, el 8 de Noviembre de 1705, que fue esposo de doña Lorenza de Calzada y procrearon a José de Sologuren y Calzada, bautizado en Lendoño el 1 de Mayo de 1743, que fue vecino de Sevilla, y el 17 de Noviembre de 1774 ganó Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid. También fueron de la misma casa: José de Sologuren y Corcuera, que obtuvo igual distinción el 31 de Agosto de 1771; Manuel de Sologuren y Ruiz de Sobrón que obtuvo Real provisión el 23 de Diciembre de 1782, y Simón Antonio de Sologuren y Durana, que el 15 de Julio de 1792, ganó una nueva Real provisión de Vizcainía en la misma Chancillería de Valladolid.

Escudos de Armas del apellido:
La casa de la anteiglesia de Murélaga: De oro, con un árbol de sinople, y dos lebreles de su color natural, empinados al tronco.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.