El primitivo solar de este linaje radicó en el Vizcondado de Mauleón, Valle de Sola, en Francia, y se llamó Palacio de Ategui. Pasaron a Navarra, creando nuevas casas en la villa de Tafalla y en el Valle de Obanos, del partido de Pamplona. Esta última fue casa armera y de ella era Señor en 1627 Juan de Sola, esposo de doña Rafaela Martínez Escribano y ambos padres de Nicolás de Sola y Martínez, casado en Pamplona con doña María de Saragüeta, a la que hizo madre de Juan Carlos de Sola Saragüeta, natural de Pamplona, Teniente Coronel de Caballería y Teniente del Rey en Siracusa. Contrajo matrimonio con doña Teresa de Salinas, natural de Luxemburgo, en Flandes, y procrearon a Nicolás de Sola y Salinas, que celebró su enlace con doña Ursula Teresa de Arrizabalaga, naciendo de esta unión Casimiro Ramón de Sola y Arrizabalaga, sucesor en los mayorazgos de su casa, que tuvo por esposa a doña Ramona de Loizaga y fue su hijo José de Sola y Loizaga, llamado por su elocuencia «Pico de Oro». Casó con doña Josefa de Nanclares y Marquina y de este enlace nacieron varios hijos, siendo el sucesor en los mayorazgos José María de Sola y Nanclares, que se unió en matrimonio en Logroño con doña Dominga de Tejada y Arizcun. Fueron sus hijos: Dionisio, Teniente de Navío de la Real Armada, Comandante de la goleta «Concordia» y Caballero de la Orden de San Hermenegildo; Víctor, segundo Comandante del acorazado «Almirante Oquendo», muerto gloriosamente en el combate naval de Santiago de Cuba; Mauricia, casada con Vicente Fernández de Urrutia, Gobernador Civil de Logroño; Pascuala, mujer de Juan Francisco Alén y Naneti, General de Brigada, y José de Sola y Tejada, último poseedor de los mayorazgos de su casa, que falleció en Madrid en la calle Mayor el 31 de Mayo de 1906, víctima del atentado de Morral contra los Reyes de España.
Escudos de Armas del apellido:
Según una ejecutoria de 1776, las casas del Vizcondado de Mauleón, en Francia, y de Tafalla, en Navarra, usaron este escudo: «Cuartelado: 1º y 4º, tres estrellas; 2º, un león rampante, y 3º, dos troncos de árbol arrancados y entrancados de sable. Bordura para este cuartel, de cadenas». Otros: También cuartelado: 1º y 4º, un árbol surmontado de un águila, y 2º y 3º, otro árbol y un jabalí pasante al pie del tronco.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
