El origen de este noble y antiguo linaje es como sigue: Arribaron a Santoña (Santander), dos hermanos naturales de la Normandía, estableciéndose el mayor en el lugar de Salazar, del Ayuntamiento de Merindad de Castilla la Vieja y partido de Villarcayo (Burgos), y el segundo, en el lugar de El Tobar, del partido de Villadiego, en la misma provincia de Burgos. Descendiente del primogénito fue Lope García de Salazar, que residió en el mencionado lugar de Salazar, del que tomó el apellido. Dicho Lope García de Salazar tuvo tres hijos legítimos, que se llamaron Gonzalo García, Garci López y Lope de Salazar, según las «Bienandanzas é Fortunas», y Diego López, Juan López y Gonzalo García, según la «Crónica». La mayoría de los autores siguen las filiaciones que traen las «Bienandanzas é Fortunas», pero otros reproducen las que contiene la «Crónica». Los Salazar se establecieron desde muy antiguo en Vizcaya, fundando casas en Somorrostro, Gordejuela y ciudad de Orduña (esta última armera), todo en el partido de Valmaseda. Este apellido pasó a la conquista de Cuenca, donde fundó nueva casa. Se extendió por toda la Península, pasando a Indias. Algunos del linaje de Salazar se apellidaron Salcedo. Hubo familia de este apellido en Santa Cruz de Castrelo (cfr. Libro de matrimonios, parroquial de Sanxenxo, 28 julio de 1767). En 1702 figura como hidalgo en la villa de Bayona, D. Gregorio de Salazar y Castro, hijo de Sebastián Gómez y Ordóñez. En 1790 eran dueños de la ciudad de Cinacedo, en el valle de Barcia los señores Salazar, de quienes descienden los duques de la Conquista, marqueses de Gracia Real y, por tanto, D. Pedro de Castro y Salazar, capitán General del Ejército, virrey de México y Consejo de Santiago. D. Antonio de Salazar, casó con Bernarda Sanjurjo y tuvo a Juana Salazar Sanjurjo y San Millán, que casó con Antonio de Montes Piñeyro y tuvo a Genara de Montes Salazar, que casó con Juan Francisco Coto Bermúdez, teniente de navío y tuvo a José Coto Montes Salazar, nació en Vigo y aspirante en l806 a cadete de Artillería del Real Colegio de Segovia. (Cfr. Carlos Martínez Barhcito: Informaciones Genealógicas...) . De la misma familia era D. José Antonio de Salazar y Otero Mandiaa, natural de La Coruña (1764) guardia marina en 1780, hijo de Antonio Ventura de Salazar y Albarado, regidor de La Coruña, que casó con D.ª María Rosa Otero y Mandiáa. Los abuelos del guardia marina fueron D. Antonio de Salazar y Albarado y D.ª Bernarda Sanjurjo y San Millán, citados anteriormente. (Cfr. Válgoma, IV, página 89, n.º 3.157). De la casa de Noya D. Antonio Salazar y San Martín, casó con D.ª María Romero y Moscoso y tuvo a D. Antonio Salazar y Valenzuela, regidor de la villa de Noyo, ministro del Santo, que casó con D.ª Susana de Araújo y Ojea, y tuvo a D.ª Juana Salazar de Ulloa, que casó con D. Matías Moscoso y Romay, regidor del partido judicial de Santiago de Compostela y de la villa de Noya (v. Moscoso y Salazar) y tuvo a D Lorenzo Moscoso y Salazar, presbítero familiar del arzobispo compostelano D. Cayetano Gil Taboada. D. Fernando de Salazar, casó con D.ª María Fernández, ambos de Vigo, y tuvo a D. Gabriel de Salazar Fernández, que casó con D.ª María Martínez de la Huerta y tuvo a D. Andrés de Salazar y Martínez de Huerla, natural de Vigo (l767), guardia marina en Cádiz en 1782, del hábito de San Juan (cfr. Válgoma, III, n.º 2.274). Los Pardo Bazán tenían en su ascendencia a un vástago de la noble casa de Salazar, de San Juan de Músquiz, del linaje de D. Lope García de Salazar, el honrado historiador vasco del Siglo valeroso hombre de armas y desgraciado padre de familia, autor de «Bienandanzas y Fortunas», obra básica para el estudio de las genealogías hispanas (v. Pardo Bazán). Otros autores dicen que este linaje proviene de la casa de Velasco, aunque sus armas sean distintas. Ocurrió que uno de los hijos del Condestable de Castilla, don Pedro de Velasco, se estableció en el valle de Mona, fundando su casa solar en el lugar de Ciella. Don Diego Hernández de Velasco, nieto del anterior, casó con doña Andrea Ortiz de Mendieta, siendo único hijo de este matrimonio, don Diego de Velasco y Mendieta, capitán de los Tercios Reales que fue a establecerse en Sevilla donde fundó casa solar y contrajo matrimonio con doña Ursula Ramón de Salazar, con lo cual dio origen al linaje Salazar. Como sea que los Velasco ya existían el tiempos de los godos, el origen del linaje Salazar habrá que buscarlo por sus ancestros, en Asturias, aunque más tarde se extendieran por toda la Península.
Escudos de Armas del apellido:
La casa de Salazar, en Somorrostro: De gules, con trece estrellas de oro, puestas en tres palos y una en punta. Algunos autores dicen que las primitivas armas de este linaje fueron: De azur, con una torre de plata, y en punta, una abarca de oro. Después, y por haber matado un caballero Salazar, delante del Rey don Fernando III el Santo, a un moro que usaba como blasón las estrellas, adoptaron el escudo que hemos descrito primeramente, añadiendo algunos una espada. Los siguientes versos señalan el cambio a que aludimos: "Y aquella torre de luciente plata, en el escudo azul y abarca de oro debajo y cruz, por timbre de escarlata floreteado de blanco por decoro que en trece estrellas de oro se dilata, sobre sangre del blasfemo moro de Salazar blasón es de importancia sangre de godos que corrió por Francia.» Divisa del anterior escudo: «Sicut coeli Stellae generationes tue», puesta en letras de oro sobre un volante de azur. La casa de Salazar de la villa de Gordejuela trae las trece estrellas de oro en campo de azur. Otros también de Vizcaya: Cuartelado: 1º, de sinople, con una torre de plata; 2º, de oro, con un árbol de sinople; 3º, de azur, con trece estrellas de oro, puestas en tres palos y una en punta, y 4º, de oro, con cinco panelas de gules, puestas en sotuer. En este escudo hay armas de alianzas, siendo las del tercer cuartel las correspondientes a los Salazar de Gordejuela. Variantes: Campo de oro, con trece estrellas de gules, como puede verse en los dibujos del Museo de Pontevedra. En un escudo de Goyán (cerca de Tuy) está en sus cuarteles (con las trece estrellas) como escusón el blasón de los Pereira, Castro, Mariño de Llobera y Ulloa. En Campolongo (afueras de Pontevedra) sobre el portal del pazo de los marqueses de Leis; en el tercer cuartel de la piedra armera, entre otras armas se ven las de Salazar. Figuran también sus armas en el escudo n.º 2.318 del Museo citado de Pontevedra unidas con los blasones de los Zárate, Aldao y Pereira de Estribela.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La abarca simboliza la noble cuna de Sancho Abarca, primer Rey de Aragón, tronco primitivo de los que blasonan sus armas con abarcas. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
