Vasco. Procede este linaje de don Vela, hijo bastardo de un Rey de Aragón que pasó a servir a los Monarcas de Castilla. Este Conde de Vela levantó su solar en el lugar alavés de Respaldiza, Ayuntamiento de Ayala y partido judicial de Amurrio. Es considerado como el linaje más antiguo de los que se establecieron en Vizcaya, y aunque se extinguió pronto, dio vida, sin embargo, a varias de las familias más importantes de Vizcaya y Álava. El último de los Salcedo murió en el reinado de don Alfonso XI, y, a pesar de esto, son numerosos los que hoy mismo llevan dicho apellido. Ello se explica porque varias familias lo adoptaron como suyo poco después de morir el último de los Salcedo. Una de ellas fue la de Zamudio, pues uno de los hijos de Ordoño Zamudio abandonó su apellido para adoptar el de Salcedo. También el primogénito de Lope García de Salazar y Calderón, perteneciente al linaje de Salazar, cambió su apellido por el de Salcedo, sin duda por haber heredado de su padre el solar de Juan Sánchez de Salcedo, llamado Aranguti de Salcedo. Las «Bienandanzas é Fortunas» explican el origen del apellido Salcedo de la siguiente manera: Un Rey de Castilla, acompañado de varios caballeros, recorría los montes que dan sobre el Valle de Mena cuando divisó una tierra sin poblar, que se llamaba Sopeña. Preguntaron algunos cortesanos por qué se hallaba desierta toda aquella extensión de terreno y el Rey contestó que con gusto la poblaría si hubiera quien quisiera hacerlo. El mencionado don Vela avanzó entonces hasta el Monarca y pidió le hiciera merced de ella. Los que acompañaban al Rey apoyaron la petición diciendo: «Señor áyala». El Rey contestó: «Pues áyala». Desde entonces aquél lugar es conocido con el nombre del Valle de Ayala. Don Vela tomó posesión de aquella tierra yerma y la pobló, y desde entonces se llamó Conde y Señor de Ayala. Le sucedió en el Señorío su hijo don Vela Velázques, que dejó dos varones, llamado el mayor don Galindo Velázques, que casó con una hija del Conde don Rubio de Aranguti de Salcedo, nieta del Conde de Noroña, y fueron padres de García Galindez, que fijó su residencia en Salcedo, solar que heredó de su madre, llamándose desde entonces Salcedo. Casó con doña Aldonza Salses (hija de Sancho García de Zurbano, nieta del Señor de Orozco y bisnieta de don Sancho, Señor de Vizcaya). Tuvieron varios hijos, continuando el apellido el segundo de ellos, Sancho García de Salcedo, esposo de una hija del Conde don Nuño y ambos padres de Furtado Sánchez de Salcedo, que casó con doña María Sánchez de Mendoza, de la que tuvo a Sancho García de Salcedo, que procreó dos hijos; uno legítimo, llamado Juan Sánchez de Salcedo, fallecido, sin sucesión, y otro bastardo, que se llamó Juan Sánchez Chiquerín y fundó el solar y apellido de Murga. Con la muerte de Juan Sánchez de Salcedo se extinguió por completo el apellido, por no quedar un sólo individuo que descendiera por línea másculina de los que habían llevado el apellido, como se demuestra por el hecho de ser los únicos parientes legítimos, los descendientes de doña María de Salcedo, hija de Sancho García de Salcedo, y nieta de Galindo Velázques. Dicha doña María de Salcedo casó con Pedro Velaz de Guevara, y sus descendientes heredaron la casa de Salcedo. Estos descendientes fundaron otras casas de Salcedo en las Encartaciones, en la villa de Güeñes y en la anteiglesia de San Julián de Musques, todo en el partido de Valmáseda (Vizcaya). Otra hubo en la parroquia de San Bartolomé de Olarte, del Ayuntamiento de Llodio y partido de Amurrio (Álava). De la casa de la villa de Güeñes procedieron: Bernardo, Luciano y Ricardo de Salcedo y González, los cuales se avecindaron en la ciudad de Medina de Ríoseco (Valladolid), para lo cual sacaron Real provisión de vizcainía en la Chancillería de Valladolid el 12 de Septiembre de 1801. De la casa de Salcedo, sita en la anteiglesia de San Julián de Musques, fueron: Miguel y Nicolás Antonio de Salcedo y Sopeña, bautizados en el Vall de Somorrostro el 29 de Septiembre de 1757 y el 24 de igual mes de 1761, respectivamente. Se avecindaron en Madrid, y el 8 de Abril de 1784 ganaron también real provisión de vizcainía en la Chancillería de Valladolid. De la casa de San Bartolomé de Olarte, en Álava, descendió Gregorio Domingo de Salcedo e Isasi, bautizado en Astoviza, lugar del Ayuntamiento de Lezama y partido de Amurrio, el 12 de Marzo de 1747, que se avecindó en Espejo, Valle de Valdegovia (Álava), y el 28 de Septiembre de 1784 ganó asimismo Real provisión de vizcainía en la Chancillería de Valladolid. Gregorio Salcedo, casó con María Salcedo, ambos de El Ferrol y tuvo a Blas de Salcedo, capitán de fragata, de la Orden de Carlos III, en 1792 (expediente n.º 631 del Archivo Histórico Nacional), que casó con D.ª Ana Reguera, de oriundez asturiana, nacida en El Ferrol y tuvo a Toribio Salcedo y Reguera, nació en El Ferrol en 1787. Para los Salcedo de este linaje que pasaron a Colombia, ver testamentarías de Tolima, y Milicias y Marina.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un sauce arrancado de sinople, cargado el tronco de un escudete de oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. Otros añaden una bordura de gules, con ocho sotueres de oro. La casa de las Encartaciones: De oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. Algunos ponen el campo de plata. En Vivero hay algunos escudos de Salcedo; uno de los cuales está en la sepultura de Juan de Ares Vizoso (1573) de la iglesia de Santa María del Campo. Otros Salcedo en Vizcaya: De plata, con el sauce de sinople, y bordura de oro con ocho panelas también de sinople, y encima de esta bordura el lema «Rey-Salcedo». El Doctor Labayru da como propias de los Salcedos, estas otras armas: Cuartelado: 1º, de azur, con tres bandas de plata que van desde el centro a la esquina izquierda. En el resto del campo, un castillo del mismo metal; 2º, de oro, con un árbol de sinople, y dos lebreles empinados al tronco; 3º, también de oro, con el árbol de sinople, y los dos lebreles empinados al tronco; medio partido, de gules, con cuatro fajas onduladas, de plata, y 4º, de plata, con un sol de gules. Bordura general de azur, con siete cabezas humanas, de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
