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En Navarra tuvo su origen el linaje de todos los Samaniego, aunque se lea en algún documento que proceden de Castilla. Fue su cuna la casa solar y divisa de San Medel, Meder o Mederi, pues de las tres maneras se encuentra escrito, que significa San Emeterio, santo al que eligieron los caballeros de esta casa por Patrón y Abogado, poniendo su anteiglesia bajo la advocación de su nombre. Esta casa y fortaleza, que, según consta en ejecutorias de hidalguía y expedientes de Caballeros de las Ordenes Militares, fue una de las de más realce en el reino de Navarra, y posteriormente, en la provincia de Álava, estuvo situada entre las villas de Laguardia y Samaniego, a unos tres kilómetros de la primera y cuatro de la segunda, a la izquierda del camino que sube a Vitoria. Según la tradición recogida por cronistas e historiadores, fue fundada en el siglo IX por un Infante de Navarra, hijo natural del Rey Fortún I, de Navarra, del que descendieron los nobles Fortunes, que más adelante fueron señores de Samaniego, donde tenían, junto a la iglesia, una casa fuerte con torre, en la cual se conserva el escudo del linaje, y de cuyo señorío tomaron el nombre para convertirlo en apellido. Esta casa y divisa de San Meder se regía por unas ordenanzas en tiempo inmemorial establecidas, que fueron confirmadas por Carlos V en cédula fechada en Burgos el 16 de Diciembre de 1527. En ellas se señalaban las líneas que habían de suceder en el Patronato, con todo lo demás concerniente a los derechos de las familias que componían la divisa, su régimen interior, sus privilegios y exenciones. Divisa era una de las tres clases de señorío, cuya casa, heredad o término eran regidos por unas ordenanzas, llamándose Patrón al señor de ella y Diviseros a los admitidos previa prueba de hidalguía y descendencia de la casa por línea de varón. Tanto los Fortunes, como sus descendientes los Samaniegos, distinguiéronse en el transcurso de la historia de Navarra y Castilla, ocupando los más altos cargos. Distintas ramas de esta familia vivieron en las villas y ciudades de la ribera del Ebro, en la parte que atraviesa la Rioja y Navarra, extendiéndose más tarde por Burgos, Valladolid, Zamora y Salamanca, desempeñando en todas partes los puestos reservados a los hidalgos de sangre. Una de estas ramas fue la de los García de Samaniego, cuya genealogía conocida documentalmente por las ejecutorias de hidalguía ganadas por algunos de ellos y los expedientes de Ordenes Militares, puede verse en nuestra «Enciclopedia Heráldica y Genealógica». Poseyó el título de Castilla de Marqués de la Granja de Samaniego. Otra rama de Samaniego moró en Estella (Navarra) y de ella eran Juan y Martín Samaniego, que en 1571 fueron amparados en su nobleza por la Real Audiencia de Pamplona. Los Samaniego entroncaron con los Ezpeleta, de Navarra, por el matrimonio de doña María de la Soledad Samaniego y Asper de Neoburg, Dama de la Reina y de la Orden de María Luisa (hija de Joaquín de Samaniego y Pizarro, Marqués de Valverde de la Sierra, Monterreal y Caracena del Valle), con el tercer Conde de Ezpeleta de Beire.           

Escudos de Armas del apellido:
Los de Navarra traen: en campo de sinople, un castillo de plata sobre unas peñas que emergen de ondas de azur y plata. Otros traen: en campo de azur, una espada de plata, guarnecida de oro, punta arriba, acompañada de siete estrellas de oro, tres a cada lado y una en punta. Lema: «Esta espada quebrada: mas mi fe no faltará.» Otros: De azur, con una banda de plata engolada en cabezas de dragones de sinople con lenguas de gules y atravesada por una espada de plata. Bordura de gules con este lema en letras de oro: «Esta espada quebrará, mas mi fe no faltará.» Así las traen los García de Samaniego. Los Samaniego, Marqueses de Valverde de la Sierra, Monterreal y Caracena del Valle: De azur, con una mano de carnación, empuñando una espada de plata, rota, y acompañada de siete estrellas de oro, tres en cada flanco y una en punta. En la Nobleza Executoriada de Navarra hay una descripción relativa a los Samaniego, de la ciudad de Estella, pero está redactada en términos tan enrevesados, que es difícil darla una interpretación acertada. De su confusa relación se desprende que se trata de un escudo cuartelado: 1º, de sinople, con una banda de plata, y bordura de oro; 2º, de plata, con tres rayas (deben ser palos), de gules; 3º, de oro, con un encino de sinople y tres lobos sable, uno caído, otro que se dirige hacia el pie del tronco y el tercero pasante por delante de éste con la cabeza vuelta; medio partido, de azur, con un castillo de oro, aclarado de gules, y bordura, para esta partición, jaquelada de plata y gules, y 4º, de gules, con una cadena de oro, puesta en situación de banda y engolada en cabezas de sierpes de sinople, degolladas.  

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.