En ya muy lejanos tiempos comenzó a extenderse este apellido por Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares, creando en esas regiones sus más importantes casas solariegas. En lo que atañe a la procedencia del apellido Soler, está muy generalizada entre historiadores y genealogistas la opinión de que es originario de Cataluña, de donde pasó a las restantes regiones citadas. Y algunos de ellos llegan a sostener que tuvo su primitivo solar en la ciudad de Manresa (Barcelona), que ese solar era llamado «Soler de la Plana», y que de él salieron todas las casas y ramas de este linaje. Mas no acompañan a esos informes comprobaciones que los justifiquen plenamente. En Cataluña radicaron distintos solares de Soler, entre ellos, ciertamente, el denominado «de la Plana», en Manresa, del que no puede asegurarse que fuera el primitivo, ni ser tenido como la casa matriz de la que dimanaron todas las restantes. Algunas de éstas no fueron creadas por hijos de aquella región, sino por individuos llegados a ella de otros puntos. Otros autores señalan que es de procedencia francesa. La explicación que dan es que un caballero llamado Arnade Solier pasó a España con las huestes de Beltrán Duclestín, mercenario que vendió sus servicios al bastardo de Trastámara, en la lucha que sostenía contra don Pedro I. Una vez coronado Enrique, se dio cuenta que duraría en el trono el tiempo que le petase a la alta nobleza castellana, por lo que la cubrió de honores y prebendas, al igual que a los caballeros franceses que le ayudaron en el destronamiento de su hermanastro, por lo que otorgó al francés Arnade de Solier la villa de Villalpando. Los tratadista Morote y Gracia Dei, sostienen que esto no pudo ser así, ya que mucho antes, en la batalla de las Navas de Tolosa habían intervenido caballeros españoles apellidados Soler. EN CATALUÑA Además del solar de la ciudad de Manresa llamado «Soler de la Plana», hubo otros de notoria antigüedad en Barcelona, en la villa de Vilafranca del Penedés y en la de Sitges, de aquella provincia; en la de Vilamajor, del partido judicial de Balaguer y provincia de Lérida, y en esta ciudad. Los Soler de la casa de Manresa eran señores del lugar de San Mateo de Bages, que pertenece al partido judicial de dicha ciudad, y patronos de seis beneficios en la misma. Su escudo de armas figura en el frontal de San Bartolomé, en la catedral de Manresa, y enfrente tienen sus sepulturas. Otras sepulturas de la familia existen en la sala capitular de los franciscanos, en Barcelona. Del solar de la villa de Vilamajor era señor, en 1281, Jaime de Soler, a quien sucedió Guillén de Soler, que acompañó a don Jaime II de Aragón en sus empresas. Doña Isabel de Soler, poseedora de la misma casa en principios del siglo XVI, casó con Bartolomé de Ram; pero sus sucesores, a pesar de la calificada nobleza de la casa de Ram, antepusieron el apellido materno al paterno, apellidándose Soler Ram de Vilamajor. EN MALLORCA La familia Soler de Mallorca, también muy antigua, es originaria de Cataluña, y, más concretamente, de Barcelona. Se tiene por su progenitor a Arnaldo Soler, que pasó desde dicha ciudad, según Bover, a la conquista de aquella isla y figura en el libro del repartimiento, pues se le asignó, en premio a sus servicios, la alquería de «Benimonatqui», de seis yugadas de extensión, en las montañas. Otra familia de este apellido moró en Perpiñán (Francia) de la que sólo tenemos noticias de sus armas. Pedro Soler, en el año 1.300 fue uno de los pobladores de la villa de Felanitx, en Mallorca y su casa solar, llamada "Son Soler" en 1.533 se dividió entre sus descendientes Gabriel y Lorenzo Soler. Francisco Soler, en 1.438, era señor del feudo y estado de Torelló, y sirvió en Mahón en los cargos reservados al estado noble. Hay que citar al padre Pedro Soler y Vives, teólogo, que fue vicario provincial y examinador sinodal del obispado de Mallorca. Don Juan Soler y Saos fue el encargado de negociar la paz con Trípoli, firmando el tratado en nombre de S.M., fue cónsul general en el imperio otomano, prestando importantes servicios a su patria y su rey, por cuyo motivo por Real Decreto de 18 de diciembre de 1.796, se le concedió y reconoció la nobleza de sangre de que gozaron sus nobles antepasados. Posteriormente sería promovido a ministro de la Junta general de Comercio, Moneda y Minas y de la Suprema de Sanidad del Reino. Don Miguel Cayetano Soler, doctor en derecho y caballero de la Orden de Carlos III, fue primer secretario de Estado y del despacho universal de hacienda del rey don Carlos IV.
Escudos de Armas del apellido:
Las del solar de la ciudad de Manresa (Barcelona): En campo de azur, un sol de oro. Según un expediente de la Orden de San Juan de Jerusalén. Las de la casa de Barcelona: En campo de azur, el sol de oro, surmontado, en el jefe, de tres estrellas de plata, la del centro un poco más alta. Bordura de oro con el siguiente lema en letras de sable: «Sapientia est speciar sole, est super amnem dispositionem stellarum. Según Garma y Durán. Esas mismas usaron los Soler de la villa de Vilamajor, puestas en un escusón sobre el todo de las armas del linaje de Ram, con el que entroncaron. Las de la casa de Lérida: Partido: 1.º, de gules, con un sol de oro, 2.º, de azur, con tres veneras de oro puestas en triángulo. Así constan en un expediente de pruebas de la Orden de San Juan. Pero en un sello de esos Soler, que data del siglo XVI y que se conserva en el Archivo Capitular de Lérida, figuran éstas: De oro, con tres veneras de azur puestas en triángulo, y bordura componada de azur y oro. Los apellidados Soler de las Galeras, traían: Cuartelado, 1.º y 4.º, de oro, con tres veneras de azur puestas en triángulo, y 2.º y 3.º, de plata, con ocho roeles de gules puestos en dos palos. Los de la casa de la villa de Vilafranca del Penedés y su rama de Sitges: En campo de oro, un ala de gules. Otros Soler catalanes modificaron ese escudo pintando el campo de gules y el ala de plata. Y otros, el campo de plata y el ala de gules, acrecentándolo con una bordura componada de gules y plata. Según J. R. Vila. Juan Soler, oriundo de la ciudad de Calatayud (Zaragoza), que asistió a la conquista de Valencia y que mosén Jaime Febrer menciona, traía: Cuartelado en sotuer, 1.º y 4.º, de plata, con una mata de adormidera, de sinople, frutada de oro, y 2.º y 3.º, de gules, con una torre de oro. El noble Raimundo de Soler, natural de Lyon, en Francia, que también intervino en la conquista de Valencia y lo cita Febrer, tenía: Escudo cortado, 1.º, de azur, con un sol de oro, y 2.º, de oro, con un león rampante de azur. Y Alfonso Soler, que de Galicia pasó a servir al rey Jaime I, como los dos anteriores en la conquista de Valencia, y que el mismo cronista lo nombra, usaba : En campo de gules, tres torres de plata puestas en triángulo. Los blasones de esos tres caballeros, por haber quedado heredados y radicados en el reino de Valencia, perduraron en algunas familias apellidadas Soler de aquella región. Otras en Alicante, Jijona y Elche, originarios de Valencia, traen: Cortado, 1.º, de azur, con un sol de oro, y 2.º, de gules, con un castillo de oro. En algunas descripciones de este escudo se dice que lleva en una cinta el grito de guerra: «Con sol fueron y volvieron y la batalla vencieron». Pero este lema se atribuye generalmente a la casa de Solís. Las armas de la familia Soler, de Mallorca, las describe Bover así: «Escudo cuartelado en sotuer: en el jefe y en la barba, una casa de plata en campo de azur, y en los flancos diestro y siniestro, un cardo silvestre florido, en campo de oro». Estas armas son las mismas de Juan Soler, oriundo de Calatayud, que intervino en la conquista de Valencia y que menciona mosén Jaime Febrer. El lector encontrará que varían en el orden de los cuarteles, en los esmaltes de sus campos y en que las dos torres de oro están sustituidas con dos casas de plata y las matas de adormideras con matas de cardo. Pero contrastando un escudo con otro se descubre que se trata de un mismo blasón correspondiente a familias con igual origen y progenitor, aunque en este caso no exista esa coincidencia, si nos atenemos a los testimonios de Febrer y de Bover. El primero afirma que tales armas las traía Juan Soler, oriundo de Calatayud, con descendencia en el reino de Valencia, donde quedó heredado y radicado. El segundo se las asigna a Arnaldo Soler, progenitor de los Soler de Mallorca y originario, según el mismo autor, de Barcelona, desde donde pasó a la conquista de dicha isla, en la que igualmente quedó heredado y establecido. Cuál de ambos historiadores está en lo cierto? Nos pronunciaríamos en favor de mosén Jaime Febrer, porque en el expediente de pruebas de Antonio Oleza Soler Salas y Salas, perteneciente a la familia Soler mallorquina y caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, en la que ingresó en 1598, consta que sus armas eran, por el apellido Soler, «una banda de izquierda a derecha, acompañada de dos árboles arrancados». Distintas, como se ve, de las señaladas por Bover. Los esmaltes se omiten. Con análogas dificultades se tropieza para fijar con acierto los escudos que a distintas familias Soler corresponden, debido a su abundancia y a las contradicciones que se observan entre las fuentes informativas de este apellido. He aquí otros blasones que como propios de los Soler encontramos : En la sepultura de Pedro de Soler, que data del siglo XIII, en el cementerio de Poblet, se veía éste: De gules, con una casa de plata aclarada de gules. Algunos, en Cataluña, sustituyeron la casa con una torre del mismo metal sin puerta ni ventanas. Los Soler de Perpiñán trajeron: Partido, 1.º, de azur, con un sol de oro, y 2.º, de oro, con un árbol de sinople terrasado del mismo color, y un león, rampante, de gules, empinado al tronco. Otros Soler catalanes usaron: En campo de gules, un palo de oro, y bordura componada de oro y gules. Según J. R. Vila. Y otros : De plata, con una banda de azur, cargada de un sol de gules, según Pedro Costa. Pero en este escudo está el color del sol sobre el color de la banda, en contra de las leyes heráldicas. Los de Aragón: en campo de oro, tres veneras de azur, mal ordenadas; bordura almenada, de azur, de ocho piezas.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cardo simboliza un corazón noblemente humilde, pero tan cuidadoso de su honor, que defiende con su espada el lustre de su linaje. También representa la austeridad y la independencia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
