Noble y antiguo linaje de Guipúzcoa, con casa solar en Azcoitia. Otra tuvo en Isasondo y otra en Vergara, llamada Torre de Recalde. Una rama que pasó a Bilbao fundó allí nueva casa. Otra rama pasó al Perú. Por los años de 1470 era Señor de la casa de Recalde en Azcoitia I. Lope Sánchez de Recalde, que casó con doña María Vizcargui, Señora de la casa solar de Vizcargui, en la jurisdicción de la misma villa, y fueron padres de II. Juan López de Recalde y Vizcargui, Señor de la casa de Recalde, en Azcoitia, Caballero de Santiago, Contador Mayor del Emperador Carlos V y Proveedor general de los ejércitos de España. Contrajo matrimonio con doña Laurencia de Idiáquez, naciendo de esta unión: 1º Lope Ibáñez de Recalde e Idiáquez, sucesor de las casas solares de Recalde y Vizcargui, con capilla y enterramiento propios en la iglesia parroquial de Azcoitia. Casó en Sevilla con doña Leonor de Guzmán y Saavedra y procrearon a doña María de Recalde Guzmán, a cuya muerte, sin sucesión, no obstante haber casado tres veces, se extinguió esta línea. 2º María de Recalde e Idiáquez, que casó con Juan de Balda, Señor del Palacio de Balda, en Azcoitia, y fueron padres de doña Laurencia y doña María. La primera casó con Lorenzo Suárez de Figueroa y Cárdenas, Gentilhombre de boca de Felipe II, y tuvieron ilustre sucesión. La segunda efectuó enlace, en Azcoitia, con Francisco de Idiáquez. 3º Juana de Recalde e Idiáquez, que casó en 1538 con Beltrán Ibáñez de Oñaz y Loyola, Señor de la casa solar de Loyola. Con sucesión. 4º Francisca de Recalde e Idiáquez, que casó en Sevilla con Gonzalo de Saavedra, Caballero de Santiago. También con sucesión. 5º Isabel de Recalde e Idiáquez, casada en Vergara con Beltrán López de Galláiztegui y Ozaeta, del que tuvo a Juan de Ozaeta, Caballero de Calatrava y Veedor general del Estado de Milán, y 6º María Segunda de Recalde e Idiáquez, esposa de Diego Ortiz de Zárate, Caballero de Santiago, Contador de S. M. en la Real Casa de Contratación de Indias en Sevilla, a quien Carlos V armó Caballero en Aquisgrán. Con sucesión. En 1536 era Señor de la Torre de Recalde, en Vergara, y vecino de esta villa, Martín Ibáñez Recalde y Albisua, que casó con doña María Ruiz de Oxirondo y Celaeta, naciendo de este enlace Miguel Ibáñez Recalde y Oxirondo, que contrajo matrimonio con doña María de Olalde y Balda, y procrearon a Jorge Ibáñez de Recalde y Olalde, esposo, en 1603, de doña Marina de Zabala e Irala, fundadores del mayorazgo de Recalde, por escritura de 22 de Julio de 1632, ante Martín de Elcovo-Barrutia, Escribano de Vergara. Dichos esposos fueron padres de Francisco de Recalde y Zabala, que nació en Vergara en 1603 y casó en 1635 con doña María de Ubilla y Muguruza, naciendo de esta unión José de Recalde y Ubilla, Caballero de Santiago y Gobernador de las Reales Fábricas de Placencia que casó en 1664 con doña Dorotea de Zabala y Arteaga, en la que procreó a Manuel José de Recalde y Zabala, también Caballero de Santiago, nacido en Placencia en 1669 y casado en 1687 con doña Petronila Ana Margarita de Plaza, natural de Panamá, que le hizo padre de José Antonio de Recalde y Plaza, nacido en Berriatúa, en 1687, y esposo de doña Ana Ignacia de Elusa y Abarrátegui, con la que casó en Anzuola en 1704. De este matrimonio fue hija doña Antonia Polonia de Recalde y Elusa, nacida en Anzuola en 1708, que casó en Mondragón, en 1721, con Manuel Báñez de Artazubiaga, y procrearon a dona Vicenta Manuela, que casó en Zalduendo en 1741, con Manuel José Gaytán de Ayala, Conde de Villafranca de Gaytán y del Sacro Romano Imperio y Marqués de Aravaca y Tola, en cuya línea primogénita se mantiene la casa palacio y mayorazgo de Recalde. Hay otras líneas de este apellido, también muy ilustres y destacadas.
Escudos de Armas del apellido:
Las casas de las villas de Azcoitia y Bilbao: De gules, con un águila real coronada, picando una trucha, sobre una peña del río. Bordura de plata, con cuatro lobos de sable. La casa de la villa de Isasondo: De azur, con un manzano de su color, frutado de oro, y dos jabalies también de su color, empinados al tronco. La casa de la villa de Vergara: Cortado: 1º, de plata, con un árbol de sinople y dos leones de gules, empinados al tronco. Nacientes de la copa del árbol, dos brazos armados de azur, uno a cada lado, con un ala o vuelo de sable en la mano, inclinados ambos hacia abajo, y 2º, de gules, con una torre de plata, sobre un puente de tres ojos del mismo metal, puesto sobre ondas de agua de azur y plata. En las almenas de la torre, dos banderas de azur, de dos picos, con filete o listón de oro, una a cada lado. Bordura general, de oro, con cuatro jabalies andantes de sable, y cuatro ramos de sinople. Los de Bilbao traen: En campo de plata, un manzano de sinople, frutado de oro, sobre ondas de agua de azur y plata, acompañado de cinco panelas de sinople. Otros, de Guipúzcoa, traen escudo partido: 1.º, en campo de gules, un brazo armado, de plata, llevando en la mano un águila de sable, y 2.º, en campo de plata, tres robles de sinople puestos en faja, y el del centro con algunas ramás quebradas, y en el suelo, comiendo algunas bellotas de oro, un jabalí grande con cuatro crías, todas de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba más en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La bellota simboliza la fuerza y la expansión. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
