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Es originario de la Provenza, de donde pasó a Cataluña, Mallorca y Valencia. En estas regiones, durante el reinado de don Jaime I de Aragón, alcanzaron varios caballeros de este linaje y fundaron en ellas importantes solares, cuyas ramas difundieron mucho el apellido. Mosén Jaime Febrer nombra a Jaime Roig, noble provenzal, de quien dice : «Vino a la conquista (la de Valencia) con gran contento del rey don Jaime, pues le había visto pelear en la conquista de Mallorca. Asistió a la del Puig y la de Valencia y por sus hazañas obtuvo mucha hacienda en Campanar (pueblo del partido judicial de Valencia). Un hijo suyo pasó a Mogente y Ayora (Valencia) y se opuso a las huestes de Alfonso, rey de Castilla, resistiendo sus valerosas escuadras». Otros datos confirman que dicho Jaime Roig había estado antes en Mallorca, donde le vio pelear el citado rey de Aragón. Y con este mismo monarca asistieron a la conquista de aquella isla otros cuatro caballeros Roig, llamados: Bernardo Roig, natural de Barcelona, a quien se le dieron en el reparto general de tierras seis yugadas de la alquería «Agrateix», de Inca, y la alquería «Bini», de diez yugadas, en el término de las montañas que aún conservaba su nombre en mediados del pasado siglo y la poseía el marqués de Campo-Franco; Martín Roig, que obtuvo la alquería «Rochamet», de cinco yugadas, en Inca; Berengario Roig, a quien se premió con la alquería «Canorosa», segregada de la porción del vizconde Gastón de Bearne, y Arnaldo Roig, que obtuvo una parte de la alquería «Alpoizari», llamada después «Paxerí», en Pollensa. Los inmediatos sucesores de los mencionados caballeros fundaron en Mallorca, en el mismo siglo de la conquista, las siguientes casas de su apellido: La de Felanitx, cuyo solar era el predio llamado «Turtix»; la de Lluchmayor, de la que a principios del siglo XV salió la rama que creó la casa de Porreras conocida con el nombre de «Roig de Lluis»; de la ciudad de Palma, de la que se derivó la rama que fundó la de Menorca, a la que pertenecía en el primer tercio del siglo pasado el sapientísimo sacerdote don Antonio Roig y Rexart, y la de Alcudia, que prestó buenos servicios al emperador Carlos V en la época de los comuneros, lo que valió que dicho monarca le concediese privilegio perpetuo de franqueza de derechos municipales, el 14 de octubre de 1525. Miembros de esas casas, en el mismo siglo XIII y siguientes, continuaron en Mallorca manteniendo el lustre del linaje, desempeñando altos cargos e interviniendo en las actividades del gobierno de la isla.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, un cometa de plata, de dieciséis rayos. Según mosén Jaime Febrer, las que traía el noble provenzal Jaime Roig, que sirvió al rey aragonés don Jaime I en la conquista de Valencia, eran: Partido: 1.º, de oro, con medio sol de gules, y 2.º, también de oro, con medio roque de ajedrez de gules. Y estas usaron sus descendientes en Valencia. En Cataluña: De gules, con un sol de oro. Así se ven en el claustro de la iglesia de Llamoseta, jurisdicción de la villa de Montblanc (Tarragona). Los de Mallorca modificaron los esmaltes de ese escudo, pintando el campo de plata y el sol de gules. También algunas ramas mallorquinas trajeron: Escudo cortado y encajado de plata y sable. Otros, en Cataluña y en Perpiñán: En campo de oro, un cometa de gules, con la cola del mismo color y puesto en situación de banda. Otros, en Valencia: De gules, con cinco panelas de gules puestas en sotuer. Según Martín de Viciana. Otros de Cataluña: De oro, una banda de gules.   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones.