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En la villa de Ripoll, del partido judicial de Puigcerdá y provincia de Gerona, tuvo su cuna, y tomó su nombre, este linaje. Mosén Jaime Febrer hace mención de uno de sus más antiguos caballeros. Se llamaba Guillermo Ripoll, era noble geronés, y de Gerona pasó a servir al rey don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Mostró su arrojo en la toma de dicha ciudad, y de la de Játiva; se distinguió por su constante vigilancia en los puestos de peligro que se le encomendaron, permaneciendo en vela día y noche atento a las posibles sorpresas del enemigo. Pintaba en su escudo un gallo en actitud de cantar, queriendo manifestar con tal empresa su espíritu vigilante. Obtuvo muchas recompensas en premio de sus servicios y dejó sucesores en Valencia. Juan, Benguer y otro Guillermo Ripoll, también catalanes y originarios del solar de la villa de Ripoll, acompañaron a don Jaime I de Aragón en la conquista de Mallorca, quedando heredados allí en el repartimiento y división general de la isla que se hizo en el año 1232. Fueron los fundadores de la familia solariega de este apellido en Mallorca con casas en Sóller, Deyá, Bunyola y otros pueblos. Bernardino Ripoll, como representante de la villa de Bunyola, juró obediencia y vasallaje al rey aragonés don Alfonso III, el 2 de diciembre de 1285. Francisco y Bernardo Ripoll, en nombre de la ciudad de Palma y Poncio Ripoll, como diputado de la villa de Bunyola, reconocieron por rey y señor de Mallorca, jurándole fidelidad, a don Pedro IV de Aragón, en 1343. Miembros del Grande y General Consejo de la isla fueron: Pedro Ripoll, en 1555 ; Francisco Ripoll, en 1558, y Gabriel Ripoll, en 1559. El P. Agustino Antonio Ripoll, varón muy versado en literatura, murió con fama de santo el 16 de octubre de 1601. El doctor en ambos Derechos y canónigo de la catedral de Palma, Antonio Ripoll, fue sumiller de Cortina del rey Fernando VI, inquisidor honorario y fundador de la casa de misión de aquella ciudad. Falleció el 3 de mayo de 1754. Antonio Ripoll y Arenas, teniente del regimiento de dragones de Numancia, se halló en la memorable acción de San Onofre, en el paso del Júcar y en las batallas de Tudela y del Milagro. Ascendido a capitán, se distinguió en el segundo sitio de Zaragoza, y murió en esta ciudad el 8 de enero de 1809. El rey Fernando VII le hizo merced del hábito de la Orden de Alcántara y le declaró benemérito de la patria. Otros miembros de la familia mallorquina de Ripoll florecieron en el pasado siglo. Garma y Durán menciona a una rama de este apellido, con casa solariega en Becida. En la iglesia de Santa Ana, en Barcelona, hay una sepultura de los Ripoll que en aquella ciudad residieron. Data del siglo XVI y ostenta el escudo de armas que luego describiremos. A los Ripoll de Valencia pertenecía en fines del siglo XVI Pedro Ripoll Mendoza, marido de doña María López, padres de Antonio Ripoll Mendoza, que contrajo matrimonio con doña María Martínez, naciendo de esta unión Pedro Ripol Mendoza Martínez, natural de Valencia, que ingresó en la Orden de San Juan de Jerusalén en el año de 1676.               

Escudos de Armas del apellido:
Escudo partido: 1.°, en campo de azur, tres barras de oro, y 2.°, en campo de gules, una banda de oro, engolada en dragantes de sinople, retocados de oro, y en lo alto, una cruz de Santo Domingo. Bordura de gules, con ocho aspas de oro. En un sello de J. Ripoll, que data del año 1340 y que se guarda en el Archivo de la Catedral de Barcelona, figuran estas armas: En campo de oro, un gallo de sable crestado y barbado de gules. El escudo que tiene la sepultura de los Ripoll en la iglesia de Santa Ana, de Barcelona, y que data del siglo XVI, es como el anterior, pero acrecentado en la punta con fajas ondeadas de azur y plata. Este mismo blasón asigna Garma y Durán a los Ripoll de Becida. El caballero Guillermo Ripoll, descendiente del primitivo solar de la villa catalana de Ripoll, mencionado por mosén Jaime Febrer y que sirvió a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia, traía: En campo de oro, un gallo de azur, con la cresta de gules, en actitud de romper a cantar. Sus sucesores en Valencia usaron igual blasón. Los de Mallorca también traían esas últimas armas, pero con las siguientes variaciones: Cortado: 1.º, de plata, con un gallo de su color, crestado y barbado de gules, y 2.º, de oro, con tres fajas ondeadas de azur. Algunos autores asignan al apellido las siguientes: Partido: 1.º, de gules, con tres palos de oro, y 2.º, de sinople, con un castillo de plata. También partido: 1.º, de azur, con tres palos de oro, y 2.º, de gules, con una banda de oro engolada en cabezas de dragones del mismo metal. En el jefe una cruz de Santo Domingo. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. Y de sinople, con un castillo de plata, y su torre del homenaje sumada de un gallo de oro. Bordura componada de dieciséis piezas de oro y gules, ocho de cada esmalte.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.