Origen y significado del apellido RINCÓN
Apellido de origen castellano, de Añover de Tajo, partido judicial de Illescas (Toledo). En el siglo XVIII se establecen en la provincia de Badajoz, procedentes de tierras riojanas y tienen pruebas de Hidalguía en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada.
A la rama toledana pertenecía en fines del siglo XVI Agustín Rincón, natural de Toledo, que casó con doña Isabel de Benavides, natural de la villa de Ocaña, en la misma provincia, y tuvieron este hijo Francisco Rincón y Benavides, natural de Toledo, que contrajo matrimonio con doña Ana de Moncada y de la Puente, de igual naturaleza (hija de Juan Belluga Hurtado de Moncada y de doña Petronila de la Puente, naturales de Toledo), naciendo de esa unión Agustín Rincón y Benavides, natural de Toledo, que se cruzó Caballero de la Orden de Santiago en el año 1670.
Don Luis Rincón de Vivar, vecino de Rielves, en la provincia de Toledo y su esposa doña María de Romo, fueron padres legítimos del Capitán don Francisco Xavier Rincón y Romo, que pasó a la Nueva España donde le fueron otorgadas diferentes tierras en los años de 1591 a 1605 por la Audiencia de la Nueva Galicia, las que incrementó con la cesión de las que le fueron otorgadas a otras personas, siendo uno de los más ricos terratenientes de su época en la zona conocida como Ciénaga de Mata. Contrajo matrimonio con doña María Ortega y Martín, hija de don Pedro Mateos de Ortega y doña Catalina Martín, teniendo en ella al Capitán don Agustín Rincón de Ortega, Alguacil Mayor de la villa de Aguascalientes y Santa María de los Lagos, en 1642; Alcalde Mayor, en 1643; Corregidor de Zacatecas en 1652 y patrón de los conventos de San Agustín de Celaya, del de Salvatierra de religiosas carmelitas, y el de la Concepción de San Diego.
La heráldica y la genealogía del tronco de un linaje procede de los expedientes personales de los caballeros que pretendían ingresar en alguna de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalen. Estos expedientes se contrastaban en el entorno de sus Casas Solariegas por multitud de testigos, algunos de ellos rubricaban sus declaraciones en el mismo documento. Una vez se despachaba el hábito de la Órden correspondiente por el Maestre, se custodiaban los expedientes de ingreso en los "Caput Ordinis" o Casa Central de las Ordenes. Posteriormente se centralizaron en el Consejo de Órdenes y mas tarde, con la desamortización, pasaron a la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional. Las recopilaciones de linajes en obras heráldicas y genealógicas han sido numerosas, pero aun así muchos linajes han quedado fuera de estos estudios por no haber vestido el hábito de las Órdenes Militares o incluso por haber cambiado la grafía de sus apellidos en el devenir de los siglos.
Armas. Descripción de los escudos, conforme a las leyes de la heráldica:
En campo de plata, una cruz floreteada, de gules, acompañada de cuatro calderas de oro, una en cada cantón.
Otros traen escudo partido: 1.°, en campo de azur, tres roeles de plata, y 2.°, en campo de oro, cinco bandas de azur. Bordura de oro.
Simbología de las armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753
Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, péleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín.
La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño.
El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.
La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones.
La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.
La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212.
