Origen y significado del apellido POLO
Para la mayoría de los tratadistas, el linaje Polo español es originario de Francia, situando su origen en Aquitania desde donde pasó a Inglaterra y de este país a España, en el siglo XIII. Este apellido, es citado numerosas veces en la literatura inglesa y así consta en los archivos de los Condes de Salisbury, de los Duques de Suffilk y los Duques de Wanwock. Y es cierto que los cronistas ingleses no sólo describen las armas de los Polo, sino que se refieren al mausoleo en que yacen los restos del Cardenal Raimundo Polo, afirmando que los de este linaje estuvieron emparentados con la casa real inglesa, en la dinastía de los Plantagenet a la que perteneció el célebre rey Ricardo, "Corazón de León", que tan destacado papel desempeñó en las Cruzadas. Lo que se ignora es la relación que pueda tener con el linaje español la familia Polo, de Venecia, patria del famoso Marco Polo.
Existe constancia de que Raymond Pole, o Polo, de la estirpe de los Plantagenet, fue sobrino nieto del rey de Inglaterra anteriormente citado, Ricardo. Este caballero inglés pasó a España en 1.192; estableció su casa solar en el lugar de Anento, del partido judicial de Daroca y provincia de Zaragoza, y durante el siglo XIII prestó sus servicios con su hijo Martín en las primeras campañas de la Reconquista de los monarcas aragoneses, don Pedro y don Jaime I, llamado "el Conquistador", y fueron recompensados con el repartimiento de tierras en las comunidades de Daroca y Calatayud. Sus descencientes, ya nacidos en España, ayudaron en la conquista de Valencia, por lo que fueron igualmente premiados con privilegios de tierras. Uno de ellos, llamado Martín Polo, natural de la casa solariega del lugar de Anento, casó con doña Teresa Gombol de Entenza, hija de Berenguer de Entenza, enlazando así la familia Polo, de Anento, con la de los Entenza, ricoshombres de Aragón en los siglos XIII y XIV. Esta rama radicó en Valencia y tuvo sepultura en el convento de San Francisco de los Reyes, de dicha ciudad, que era de franciscanos descalzos, en el camino del Grao. El panteón estaba junto a la reja del altar mayor, a la parte del Evangelio, con el escudo de armas de la familia Polo.
Una rama pasó a América.
Según J. Donapétry, los de este linaje entroncaron con otros nobles de Vivero. Juan, Pedro y Bartolomé Polo, vecinos de Peralta, en Navarra, comparecieron ante la Real Audiencia de Pamplona en 1566 y dijeron que hacía años estaban en posesión de la hidalguía y que en la insaculación de aquella villa extrajeron los teruelos suyos para sacarlos de la Bolsa de hijosdalgo en que estaban. Por sentencia del Consejo se mandó volverlos a la Bolsa de Nobles. El Licenciado Miguel Polo probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Eibar (Guipúzcoa).
Armas. Descripción de los escudos, conforme a las leyes de la heráldica:
En campo de plata, una banda de gules, cargada de siete estrellas de oro, acompañada en lo alto de una estrella de azur, y debajo de ella, esta leyenda en letras de sable: «Inmotu», y en lo bajo, de otra estrella de azur, superada de esta leyenda: «Lumine», en letras de sable.
Otros: En campo de azur una banda de oro cargada de ocho estrellas de azur de ocho puntas y acompañadas en sus huecos de otras dos de oro, una en lo alto y otra en lo bajo. Bordura de gules con una leyenda en letras de sable que dice "In Motu Lumine".
Onofre Esquerdo, en sus Linajes de Valencia, recoge, como propias del apellido Polo, estas armas: De plata, con una banda de azur, acompañada en lo alto de dos aves de sable con picos de gules, y en lo bajo de otras dos con los mismos colores.
Simbología de las armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753
Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, péleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín.
La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño.
El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.
Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros.
La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones.
La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
