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Cuna de esta familia fue el lugar de Calera del Prado, del Valle de Carranza y partido de Valmaseda (Vizcaya). Manuel Pérez Roldán tuvo en su mujer doña María Sáinz a Juan Pérez Roldán y Sáinz, natural de Calera y esposo de doña María Martín, a la que hizo madre de Alonso Pérez Roldán y Martín, bautizado en Potes (Santander) el 8 de Diciembre de 1604. Contrajo matrimonio con doña Catalina de Cabo y procrearon a Benito Pérez Roldán y Cabo, bautizado el 3 de Agosto de 1632, que celebró su enlace con doña Catalina Ortega, y fueron padres de Alonso Pérez Roldán, bautizado el 15 de Junio de 1661 y casado con doña Catalina de la Cuesta, naciendo de esta unión entre otros, Juan Pérez Roldán y de la Cuesta, bautizado el 2 de Mayo de 1696, que se unió en matrimonio con doña Teresa de la Calle, de la que tuvo a Juan Pérez Roldán y de la Calle, bautizado el 26 de Julio de 1718, cuya esposa fue doña María de Cimavilla, con sucesión. El 2 de Junio de 1787 obtuvo ejecutoria de hidalguía.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.