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Noble y antigua familia, que procede de una rama del linaje de Aránsolo, radicada en la villa de Guerricaiz del partido de Guernica (Vizcaya). Bartolomé de Aránsolo, Señor de la casa de su apellido en Guerricaiz, casó con doña María Urteaga, de la que tuvo a Juan Pérez de Aránsolo y Urteaga, esposo de doña Margarita Sáenz de Iturrieta, y ambos padres de Pedro Pérez de Aránsolo y Sáenz de Iturrieta, que contrajo matrimonio con doña Isabel de Valmáseda, a la que hizo madre de Diego Pérez de Aránsolo y Valmáseda, que celebró su enlace con doña Magdalena García y procrearon a Lázaro Pérez de Aránsolo y García, casado con doña María Pérez de Montoya, de la que tuvo a Tomás Pérez de Aránsolo y Montoya, nacido en el lugar de Comunión (Álava), que casó tres veces: la primera, con doña Ana López de Torres, y la tercera, con doña María de Elorza o Lorza. Del primer enlace nació Agustín Pérez de Aránsolo y López de Torres, bautizado en Comunión el 28 de Agosto de 1735 y casado con doña María Pérez. Con sucesión. Del segundo matrimonio fueron hijos, Juan Ángel, bautizado en Comunión el 15 de Abril de 1744, casado con doña Manuela de Arana y vecino de Carmona (Sevilla); Juan, bautizado en Comunión el 27 de Abril de 1757, y Tomás Francisco Pérez de Aránsolo y Elorza, bautizado en comunión el 2 de Abril de 1762 y vecino de Andújar (Jaén). Varios de los citados ganaron en diferentes años Reales provisiones de hidalguía en la Chancillería de Valladolid.              

Escudos de Armas del apellido:
Las mismás del apellido Aránsolo: De oro, con un espino de sinople, acostado de dos veneras de azur y surmontado de una cruz llana de gules, acostada también de dos veneras de azur.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.