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Familia radicada en el Concejo de Zalla, del partido de Valmáseda (Vizcaya). Pedro Pérez de Anuncita de la Torre tuvo por esposa a doña María de Ibarra, y fueron padres de Antonio Pérez de Anuncita de la Torre e Ibarra, que casó con doña Juana de Zornoza, a la que hizo madre de Andrés Pérez de Anuncita de la Torre y Zornoza, bautizado en Ereno (Vizcaya) el 29 de Noviembre de 1632, que contrajo matrimonio con doña N. García, naciendo de esta unión Baltasar Pérez de Anuncita de la Torre y García, que celebró su enlace con doña María de Villodas, y procrearon a Francisco Pérez de Anuncita de la Torre y Villodas, esposo de doña María Rodríguez Pascual, y ambos padres de Ramón Pérez de Anuncita de la Torre y Rodríguez, bautizado en San Vicente de Sonsierra (Rioja), el 25 de Enero de 1744. Se unió en matrimonio con doña Ramona de Terreros, naciendo de este enlace Clemente Pérez de Anuncita de la Torre y Terreros, bautizado en San Vicente de Sonsierra el 26 de Noviembre de 1777. Se avecindó en Labastida (Álava), y el 2 de Junio de 1795 obtuvo Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.