Este antiguo y noble linaje es originario de Cataluña, con ilustre descendencia en Valencia y Alicante. Sus más rancios solares en Cataluña radicaron: uno en el lugar de Montroig, del ayuntamiento de Pallargues, partido judicial de Cervera (Lérida), y otro en el Penedés. Mosén Jaime Febrer hace mención en sus Trovas del caballero Jaime Puigmoltó, que desde el citado lugar catalán de Montroig pasó a la conquista del reino de Valencia. Dice que adquirió fama de valerosos soldado, y que cuando desde Játiva le envió el rey aragonés don Jaime I al pueblo de Montroy, que con los de Real y Montserrat se había sublevado, logró pronto someterlos. Terminada sumisión pasó a residir en Alcoy, donde casó a su hijo con una señora llamada Juana Godoy. Otro caballero catalán, Becenguer Puigmoltó, ayudó a don Jaime II de Aragón en las campañas complementarias de la conquista del reino de Valencia en 1296, y le mencionan, destacando sus hazañas, Ramón Muntaner en su Crónica, Jerónimo Zurita en sus Anales de Aragón, y los historiadores Francisco Cascales y Jaime Bleda, quienes refieren que quedó de primer alcaide del castillo de Alicante, por deberse la conquista a su extraordinario valor. Los descendientes de Berenguer Puigmoltó radicaron en Cocentaina (Alicante) y en Bocairente (Valencia), pasando después a la villa de Onteniente, también de la provincia de Valencia, a fines del siglo XVI. D. Rafael María Puigmoltó y la Tonda fue creado Conde de Torrefiel y Vizconde de Miranda en 16 de agosto de 1816.
Escudos de Armas del apellido:
Mosén Jaime Febrer dice que el caballero Jaime Puigmoltó, que desde el pueblo catalán de Montroig (Lérida) pasó a la conquista del reino de Valencia, traía: En campo de gules, un castillo de plata, con una escalera de sable apoyada en su muro. En punta, un carnero de plata. La rama de Onteniente y Valencia, condes de Torrefiel, derivada del también caballero catalán Berenguer Puigmoltó, que sirvió al rey aragonés don Jaime II, tiene este blasón: En campo de azur, un castillo de plata puesto en abismo, acostado de dos rectángulos del mismo metal, cargado cada uno de un monte de su color, sumado de una cruz llana de sable. En los cantones del jefe, dos carneros de plata parados y afrontados, y en los cantones de la punta otros dos carneros del mismo metal puestos en la misma forma. Otros de Valencia traen: En campo de gules, un monte al natural, sobre el que está un carnero de plata con cuernos de oro. Garma y Durán asigna a los Puigmoltó del Penedés estas armas: En campo de oro, un monte de gules sumado de una flor de lis del mismo color y cargado de un carnero (que en catalán llaman moltó) de oro, con collar de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Del carnero se servían los antiguos para declarar la guerra a sus enemigos, y enviandole por un Heraldo, le arrojaban en sus fronteras; y así es símbolo de guerra y de atrevimiento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
