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Antiguo apellido catalán. Lo encontramos escrito Pontons y Pontós, con escudos de armas iguales. Dicen algunos tratadistas que es originario del Empordán. Otros afirman que procede del Rosellón. Lo cierto es que radicó principalmente en Barcelona y Gerona. Y es de tener en cuenta que en la provincia de Barcelona hay un pueblo llamado Pontons, que pertenece al partido judicial de Vilafranca del Penedés, y otro denominado Pontós en la de Gerona, partido judicial de Figueres, y que el nombre de ambos lugares puede estar relacionado con el de los apellidos. En prueba de la antigüedad del linaje escribe un autor que algunos de sus caballeros fueron con el conde don Ramón Berenguer a la conquista de Mallorca. En la catedral de Gerona hay varios enterramientos de los Pontons, con sus escudos de armas, que datan de los siglos XIV y XV.         

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, un puente de gules con un solo arco. Así se ven en la sepultura de los Pontons en el claustro de la catedral de Gerona, siglo XV. En un enterramiento anterior, pues data de 1340, en el interior de la misma catedral y en el que yace Dalmau Pontons, figuran estas otras armas: De azur, con tres puentes de plata de un solo arco y puestos en triángulo. Otros usaron: De azur, con un puente de plata de tres arcos. Según aparecen en la capilla del Santo Cristo, siglo XIV, de la iglesia de la Concepción de Barcelona. En la capilla de Santa Ana, 1321, de la catedral de Gerona, las armas de los Pontons están organizadas en la siguiente forma: De azur, con nueve puentes de plata, de dos arcos, puestos tres, tres, dos y uno. También trajeron los de este apellido: En campo de gules, un puente de oro, de dos arcos. De una sepultura de los Pontons, siglo XV, Museo Episcopal de Tortosa.      

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.