Linaje catalán muy antiguo y noble, probablemente originario de alguna de las villas o lugares denominados Pont que existen en las cuatro provincias catalanas y cuyo nombre tomara. Se extendió por Cataluña y pasó a Valencia y a las islas de Mallorca y Cerdeña. También hubo casa de este apellido en la villa aragonesa de Luesia, del partido judicial de Sos y provincia de Zaragoza. Los Pont de Cerdanya radicaron en la villa de Osseja y una de sus líneas se trasladó a Cataluña y residió en el lugar de Malmecart, del partido judicial de Sort y provincia de Lérida. Ascendiente de esa línea fue I. Pedro de Pont, natural de Osseja, que obtuvo privilegio militar por real decreto de 24 de marzo de 1639. Casó con doña Juan Cadell y procrearon a II. Francisco de Pont Cadell, marido de doña Francisca Trinyach, y ambos padres de III. Francisco de Pont Trinyach, que contrajo matrimonio con doña Maria de Codol. Otra línea pasó a residir en la villa de Puigcerdá (Gerona). Hubo hidalgas casas de este apellido en la veguería de Urgel (Lérida), en el Rosellón y en el Empordá. En Mallorca ya existía esta familia desde el siglo de su conquista, pues Arnaldo Pont era canónigo de aquella santa iglesia en el año de 1219. En el último tercio del siglo XIV fueron jurados de la ciudad y reino Guillermo, Ramón y Pedro Pont, y continuaron desempeñando igual cargo en los siguientes siglos otros miembros del mismo linaje. En 1463, Juan Pont se distinguió por su arrojo en la recuperación de Menorca, que estaba en poder de los partidarios del príncipe de Viana. A principios del siglo XVI era caballero de la Orden de San Juan fray Antonio Pont. En 1545, falleció el P. Pedro Pont, que había sido obispo de Cluni e inquisidor en Mallorca. Los Pont de Valencia tienen como progenitor a Pedro de Pont, que se distinguió en las conquistas de Alcira y Játiva. De él escribió mosén Jaime Febrer, en trova dirigida al entonces príncipe don Pedro, luego Pedro II de Aragón: «De las acciones de guerra de este gran soldado fue cronista el rey vuestro padre, y le puso entre los de su Consejo de guerra, conociendo lo experto que era en el arte militar. Sabed que poseía los diezmos de Algiros, y una muerte le obligó a venderlos al cabildo para resarcir los daños, por lo que os suplico le indultéis con el rey». Dicho Pedro Pont quedó heredado en Alcira y Játiva y dejó allí descendientes.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, un puente de una arcada, de plata. Otros traen: en campo de gules, un puente de plata sobre un prado de sinople, en el que dos perros de plata persiguen a una liebre del mismo metal. Los Pont de Cataluña y de Osseja, en Cerdanya, traían: Cortado: 1.º, de gules, con un puente de piedra de dos arcos sobre un río, y 2.º, también de gules, con una liebre de plata perseguida por tres perros del mismo metal puestos en situación de banda. Vistas en el arco y retablo de la capilla de San Antonio, de la iglesia de San Pedro de Osseja. Los de Mallorca: En campo de azur, un puente de plata de dos arcos. Los de Valencia: En campo de oro, un puente de azur de dos arcos. Los de Urgel: De oro, con un puente de sable de tres arcos. Los de Empordá : De oro, con un puente de gules de un solo arco. Los de Rosellón : De azur, con tres puentes de plata de un solo arco, puestos en triángulo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El arca en la heráldica se asocia a la idea de tratarse de un linaje poseedor de grandes riquezas. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones.
