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Linaje de Mallorca. Desde tiempos muy antiguos existían ramas de esta familia en las villas de Campos, de Felanitx y otras. Otra rama hubo en Cataluña. En el año de 1526 era jurado de la ciudad y reino de Mallorca Miguel Pizá. Varón sabio y virtuoso fue el P. Bartolomé Pizá, religioso dominico, que hizo sus estudios en Valladolid. El Grande y General Consejo balear y el Estado Eclesiástico de Mallorca le designaron para solicitar del rey, don Felipe IV, franquicia del subsidio que se les había impuesto. Era electo inquisidor de la isla en 1620 y posteriormente fue propuesto para obispo. Falleció el 13 de septiembre de 1626. En 1635 figuraba como jurado de la ciudad y reino Miguel Francisco Pizá. Y Antonio Pizá en los años de 1648, 1653 y 1666. Como capitán sirvió a don Carlos II en algunas campañas y dicho rey le premió nombrándole gobernador del castillo de San Carlos. Del citado don Antonio fue nieto Francisco Pizá y Esteva, jurado en 1713, luego cónsul de mar y después administrador de rentas generales de la isla. Hizo un prestamo de cinco mil pesos a Felipe V para atender a graves urgencias del Estado, por lo que el monarca le concedió privilegio perpetuo de nobleza, comisionando para armarle Caballero a don Francisco Montaner, marqués del Reguer. La ceremonia se verificó el 3 de agosto de 1739. Al año siguiente obtuvo la gracia de regidor perpetuo por la clase noble, transmisible a sus herederos y sucesores en la casa.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, un árbol de su color natural surmontado de una estrella de oro, y un león rampante, también de oro, empinado al tronco del árbol.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.