Familia noble originaria de la isla de Malta, con rama en Valencia. Desciende de Juan de Piscopo, jurado de aquella isla en 1503, y entre sus ilustres varones se destaca el P. Francisco Piscopo, de la Orden de Predicadores y muy versado en letras. Su vida fue ejemplar. Hallándose en Nápoles, en ocasión de una epidemia, demostró gran caridad y celo con los pobres apestados. Por sus excepcionales cualidades le comisionaron los padres de su convento, en 1667, para ir, en calidad de prefecto, con otros religiosos, a las misiones de la Tartaria Menor. Salió para este reino el 4 de septiembre de dicho año y llegó tres meses más tarde tras penoso viaje. Acusado de ser espía del Papa por un apóstata, fue detenido la noche de Navidad cuando celebraba misa, conducido a prisión y condenado a muerte, de la que le salvó un personaje de aquel país, siendo sometido, en cambio, a durísima esclavitud. Liberado por eI rey Casimiro de Polonia, volvió a Nápoles y el Papa le nombró su legado apostólico en Persia. Una rama se estableció en la ciudad de Valencia, y fue su fundador José Piscopo, padre de Isidro Piscopo Muscat, abuelo de Concepción y de Francisca, religiosas de la Concepción, y de Francisco de Paula y Casademunt, y bisabuelo de José Piscopo y Gil del Castillo, que vivía en Valencia en 1911.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro un león rampante de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
