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(V. Ponte) En el Nuevo Reino de Granada (Colombia) D. ANDRÉS MARTÍN DE ANDRADE, natural de Galicia, casó con Dª Antonia de Sotomayor; fueron vecinos de Utagaos, y tuvo por hijos a Dª ISABEL DE ANDRADE, la cual en 1640 casó con Cristóbal Gascón, receptor de la Real Chancillería de Santafé de Bogotá. D. FRANCISCO JAVIER GARCÍA DE ANDRADE, nacido en la ciudad de Lugo por el año de 1694 (así se lee en el testamento de su hijo, el canónigo D. Manuel de Andrade). Trasladóse al Nuevo Reino de Granada, y casó con Dª María Gertrudis de Insinillas, el 27-II-1732, cuando se titulaba capitán; meses después era depositario general en Honda; ascendio a sargento mayor y desempeñó el cargo honorífico de alcalde ordinario de Santafé en junio de 1741. De su matrimonio le nacieron: Dª María Josefa, bautizada el 20-V-1735, y el doctor D. MANUEL DE ANDRADE, nacido en Santafé el 8-VI-1743. El mismo asegura en su testamento que era hijo del sargento mayor D. Francisco Andrade, natural de Lugo; que su padre llegó a maestre de campo. Fue colegial del mayor de San Bartolomé de Bogotá; cura de Cómbita, de Fómeque, de Guasca, y en 1792 medio racionero de la catedral santafereña. Conocemos los pormenores de su vida por el escrito de oposición a doctoral (1796). El señor Góngora informó al Rey que el doctor Andrade había donado a su iglesia varios ornamentos y alhajas por valor de 2.400 pesos, dándole a conocer las prendas que a su juicio le hacían merecedor de la canongía. El 22-XII-1797 aparece ya como canónigo doctoral. Por fallecimiento del Ilmo. Martínez Campañón, fue nombrado Vecino capitular. Pronunció en la catedral la oración fúnebre de aquel eminente prelado. A propuesta del doctor Andrade, quedó encargado el arquitecto capuchino, Fr. Domingo Pétrez, de la formación de los planos de la catedral hoy existente. El doctor Andrade fue también comisionado para dirigir la obra en colaboración con este célebre capuchino. Por septiembre de 1802 era ya maestrescuela. "Este distinguido eclesiástico -afirma Groot - natural de Santafé, y de las familias más nobles de la alta sociedad, desempeñó cargos importantes y honoríficos desde el principio de su carrera. En 1774 estaba de cura en el pueblo de Fómeque, y entonces fue nombrado fiscal del concilio que convocó el arzobispo D. Fr. Agustín Manuel Camacho, y que presidio el señor Alvarado, obispo de Cartagena. Era uno de los canónigos de más respeto e importancia en el coro metropolitano, tanto por sus virtudes como por su saber, prudencia y tino en todos los negocios. Su disposición física imponía respeto e inspiraba simpatía. Su alta y majestuosa estatura, su cabeza blanca de canas y sus ojos vivos y penetrantes, sombreados por dos grandes cejas, nos traían a la imaginación, cuando estaba revestido de los ornamentos sagrados, aquellos venerables padres de la Iglesia que nos pinta la historia antigua. La ciudad debe a la generosidad del doctor Andrade el beneficio de la fuente pública de la plazuela del barrio de San Victorino, cuya agua, condujo, desde muy lejos, costeando de su bolsillo más de 6.000 pesos, después de haber gastado otros tantos en traer de Sevilla el famoso órgano de la Capilla del Sagrario. Con motivo del terremoto que destruyó la población de Honda, el 10-VI-1805, auxilió a las víctimás con 600 pesos, teniendo para ello que empeñar su vajilla de plata. Fue más de 18 años rector del Seminario; fallecido el 28-IV-1817 y se le dio sepultura en la Capilla del Sagrario. Dª MARIA DE ANDRADE Y SOTOMAYOR, casó con el capitán Juan de Vargas Figueroa, y tuvo por hijos a D. JUAN DE VARGAS FIGUEROA, alcalde ordinario y teniente general del gobernador de Neiva, D. Francisco Álvarez de Velasco; casó con Dª María Palomino de Losada, y tuvo por hijos a D. JUAN DE VARGAS FIGUEROA, nacido en 1660; gobernador de Neiva en mayo de 1703; ejerció el mando en la provincia de Neiva como gobernador y capitán general en tiempos de la presidencia de D. Francisco Meneses Bravo de Saravia, desde 1712 a 1715; casó con Dª Manuela Méndez y deja numerosa descendencia. En tierras del Perú   También en tierras peruanas hallamos a los ANDRADE SOTOMAYOR. Así D. LUIS ANDRADE Y SOTOMAYOR, gobernador de Potosí, casó con Dª Beatriz Salgado y Araujo; tuvo por hijos a Dª ANA MARIA DE ANDRADE Y SOTOMAYOR, quien casó en Potosí, el 2-V- 1664, con D. Antonio Quintanilla y de Cotrina, caballero de Calatrava, capitán general de Cajamarca, en cuya descendencia recayó el Título de Marqués de Carrión y de los Céspedes.    

Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.