Castellano, oriundo de Portugal. Los Pinto formaron una antigua familia de Portugal y estuvieron siempre muy cerca de sus reyes, ocupando cargos de gran importancia. Parece ser que, en un principio, su apellido fue el de Sousa, pero hubo cierto caballero de este linaje al que apodaron "el Pinto" lo que acabó en apellido. Cuándo pasaron a España, es algo que desconocemos, pero, lo que sí es bien cierto es que desde muy antiguo los Pinto ya se hallaban afincados en ambas Castillas, de donde pasaron al continente americano, estableciéndose con preferencia en Méjico, Perú y Argentina. Los portugueses tienen escudo distinto al correspondiente al linaje español. D. Alonso Valladares y Pinto, maestre de campo, levantó la capilla de Nuestra Señora del Rosario en la feligresía de Marcón, como patronato suyo; como la de Santa Marta en la de Bertola «la más suntuosa y perpetua obra pía que se conoce en estos parajes, con cuyos réditos se da estado de matrimonio a más de doce huérfanas cada año». Fundó también el convento de monjas de Santa Isabel, en la villa de Madrid. (Información de limpieza de sangre de D. Pedro Acuña Malvar, Archivo de la catedral de Santiago). D. Alonso de Pinto y Valdemoro, casó con Dª.María Blanca y tuvo a Dª.Sebastiana de Pinto y a D. Alonso de Pinto Valdemoro, que casó con Dª.Valentina Justo Cadavid y tuvo a D. Lorenzo Pinto, que falleció muy niño, y a Dª.Inés María de Pinto, que casó con D. Santiago Malvar (v. Malvar), y tuvo a D. Sebastián Malvar y Pinto, arzobispo de Santiago. (Del Archivo de Dª.Marina de Fonseca, viuda de Becerra, en Pontevedra). Hernán Pinto, hijo de Juan Alonso del Río y de Catalina Pinto, vecinos de Tuy, pasó a Indias en 1513.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, cinco crecientes de plata, puestos en sotuer. Otros traen: en campo de azur, una cruz floreteada, de oro, y en cada ángulo, una estrella del mismo metal; bordura de plata, con esta leyenda en letras de sable: «Ángelus Pelayo, et suis victoriam.» Sostenido el escudo por un ángel. Otros: en color de plata, un árbol de sinople y encaramado a él un león de su color. Bordura de azur con ocho estrellas (de ocho puntas) de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los ángeles anuncian la voluntad divina a los elegidos. Simboliza la protección y el mundo espiritual. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212.
