Conocemos parte de la genealogía de esta familia, procedente del Giro de la Rocha, cerca de Santiago y feligresía de la Orden de la Merced, en Santa María de Conxo. Se establecieron en la parroquia de San Pedro de Villalonga, cerca de Sanxenxo; y sus datos los hallamos en la documentación, en la familia de D. Carlos Pérez Méndez, en que se trata de la iniciación del juicio para la provisión de hidalguía, en 1796, con sentencia a su favor, dada por real ejecutoria en la Real Chancillería de Valladolid, y despachada con fecha de 18 de mayo del 1802. De los datos allí contenidos se deduce que: D. DOMINGO PÉREZ RIBERA (escriben siempre RIVERA), nacido en el Giro de la Rocha, feligresía de Conxo, cerca de Santiago, tuvo por hijo a D. ANTONIO PÉREZ DE RIVERA, bautizado en Santa María de Conxo, 25-IV-1627, habiendo sido sus padrinos D. Alberto García, mercader de Santiago, y la noble señora Dª.María Ana Becerra, hija de D. Juan Bautista Becerra. Estos Becerra entraron en posesión de la casa de la Rocha, cuando de allí se ausentaron los PÉREZ DE RIVERA para instalarse como vecinos en San Pedro de Villalonga. D. Antonio contrajo matrimonio con Dª.Cecilia Díaz de la Carrera, la cual ya era viuda por el año de 1705. Su hijo primogénito fue D. MANUEL PÉREZ DE RIVERA Y DE LA CARRERA, el cual, el 19-XI-1708, casó con Dª.Lucrecia Torres (hija de D. Antonio de Torres y de Dª.María de Pazo; entre otros hijos, el primogénito fue D. JUAN CIPRIÁN PÉREZ DE RIVERA, bautizado el 6-I-1712; aparece empadronado como noble en los empadronamientos de 1730; se unió en matrimonio con Dª.María Josefa de Torres y Correa Bermúdez (hija de D. Marcelo de Torres Correa y de Dª.Andrea María Bermúdez); en otras ocasiones aparece citado como noble, como otros pertenecientes al mismo estado, contra los enemigos de la Corona; ambos esposos se encontraban avecindados en el lugar de Carballal; tuvieron por hijo y sucesor a D. BERNARDO LUCIO DE PÉREZ DE RIVERA Y CARRERA, se dio condigna esposa en Dª.Luisa de Otero (hija de Gregorio Otero y de Francisca Camiña), el 16-X-1778. D. Bernardo aparece citado como noble en distintos padrones que se citan en el juicio para obtención de la ejecutoria que consiguió. Se sabe que estuvo ausente de Villalonga, durante ocho años, en tierras de Andalucía. Vecino ya de Villalonga, se querelló en el juzgado de la jurisdicción de La Lanzada, que abarcaba unas veintidós parroquias, porque los repartidores de tributos le suprimieran el tratamiento de don y dejasen de reconocer su hidalguía bien probada. La viuda de D. Pedro Carlos González Pardo, regidor perpetuo de la ciudad de Santiago, y cuyo nombre era Dª.Bernarda Vilariño, viviendo en su casa de Rebel, en Villalonga, pues sobrevivió a su marido hasta junio de 1792, daba siempre a D. Bernardo el tratamiento de pariente. Uno de los testigos se llama D. Alberto Otero, y dice ser hermano de Dª.Luisa, esposa de D. Bernardo. Cuando falleció D. José Bruno de Becerra, D. Bernardo pasó inmediatamente a la ciudad de Santiago a recoger documentos de la casa del Giro de la Rocha. Hijos de D. Bernardo y de Dª.Luisa, que se citan, fueron varios, y uno de ellos, D. José Benito, se dice que casó con Ramona Domínguez. La Real Ejecutoria reconociendo su nobleza, ya hemos dicho que fue despachada en Valladolid, 18-V-1802. Es curioso que entre los testigos del juicio aparecen D. José Méndez y D. Andrés Méndez. Otro de ellos que es citado como noble contemporáneo es D. Juan Méndez, vecino de San Juan de Dorrón, empadronado como noble en 1730; la casa de Dorrón, un poco más alta que la iglesia parroquial, pasó a los MONROY de la villa de Redondela (casa de la Torre), que he visitado varias veces por ser pariente de sus dueños el que esto suscribe (P. Crespo).
Escudos de Armas del apellido:
J. de Atienza, a los Pérez de Galicia les atribuye (como a los de Asturias) escudo partido; l.º en color de plata, un peral de sinople, frutado de oro y bordura de azur con tres flores de lis de plata; 2.º en color de oro un león rampante y coronado, de púrpura, que es el escudo de Traba.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La púrpura se traduce por dignidad, soberanía, grandeza y poder. Los que traen estas armas quedan obligados a socorrer a los eclesiásticos y los religisos. La púrpura representa la amatista; su signo, el de Júpiter; su elemento, el aire; su día de la semana, el jueves; los meses, febrero y noviembre; el metal, el estaño; la planta, la sabina y su flor, el lirio; y en lo que se refiere al Zodiaco, se añade al planeta Júpiter, los signos de Sagitario y Piscis. Su animal es el león y de los peces, la ballena. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
