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Apellido vizcaíno, radicado en la anteiglesia de Ceánuri, del partido de Durango, de la que procedieron: Pedro de Orbezúa y Uribarri, bautizado en Ceánuri el 15 de Julio de 1745, que se avecindó en Manila (Islas Filipinas), para lo que obtuvo Real provisión de vizcainía en la Chancillería de Valladolid, el 20 de Julio de 1804, y Cristóbal, Francisco, Joaquín y Juan de Orbezúa y Zabala, el primero, Regidor perpetuo de la villa de Alcántara (Cáceres); el segundo, Coronel de Caballería de Guardias de Corps, y el tercero, Subrigadier de Guardias de Corps y Regidor perpetuo de Alcántara, que el 14 de Mayo de 1790, obtuvieron también Real provisión de vizcainía en la misma Chancillería.  

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.