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Dicen algunos tratadistas que procede de un caballero de Roma llamado Ursino, cuyos descendientes hicieron su asiento en Cataluña hace más de seis siglos, y que el primero que pasó a Castilla se llamó Juan Pablo Osset, de quien vienen los Oset que radicaron en la ciudad de Cartagena. Otros autores afirman que los de este apellido son valencianos, que moraron en Valencia desde su conquista y que siempre fueron tenidos como nobles. Añaden que en tiempos antiguos pasaron a Cataluña, Murcia y Andalucía. Ya sea una u otra la procedencia de este linaje, lo cierto es que una familia de Osset tuvo casa solar en Castellví (Barcelona) ; que otra apellidada Oset y Osete aparecen con mucha antigüedad en Cartagena, y que varias líneas de este apellido se extendieron por las provincias de Valencia, Alicante, Murcia y algunas de Andalucía. En los libros capitulares y otros viejos papeles del Archivo de la ciudad de Cartagena, consta que desde que se establecieron allí los de este linaje fueron empadronados como hijosdalgo notorios desempeñaron los oficios públicos y de gobierno, emparentando con las familias más principales de Cartagena y de otras ciudades del reino de Murcia y de fuera de él, sirviendo también a los reyes en la defensa de aquella frontera y costa con mucho valor. En algunas de esas acciones se distinguió Francisco Oset, abuelo de doña Catalina Bienvengud Cabeza de Vaca, que casó con Pedro de Bracamonte, caballero de la Orden de Santiago. Hermanas de dicho Francisco fueron doña María Oset, abuela del capitán Nicolás García Garri de Cáceres, y doña Mencía Oset, abuela del también capitán Nicolás de Bienvengud, de Juan de Bienvengud y de doña Mencía de Bienvengud, y también de doña Juana de Heredia, de doña Magdalena de la Jara Bienvengud y de doña Catalina de la Jara. El capitán Nicolás Bienvengud casó en Alicante con doña Isabel Pascual, hermana de Marco Antonio Pascual, caballero de la Orden de Montesa; Juan de Bienvengud, contrajo matrimonio en Lorca con doña Catalina Leonés Guevara, y después con doña Francisca Leonés; doña Mencía Bienvengud efectuó su enlace con Fernando de Arce y Gamboa; doña Juana de Heredia casó en Orihuela con Beltrán de Rocaful y Guevara, cuyo hijo primogénito, Luis de Rocaful, poseyó la casa de su padre, y fue, por su madre, patrono de una capilla que fundaron sus antecesores del apellido Jara en el convento de San Francisco, de Cartagena, al lado del Evangelio, junto a la capilla mayor, y doña Magdalena de Jara Bienvengud contrajo matrimonio en Murcia con Gonzalo Aledo Coutiño. De todos esos enlaces quedó noble sucesión en dichas ciudades.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un oso en palo, de azur. Otros traen: en campo de oro, un oso pasante, de sable. Los de este linaje en los reinos de Valencia y Murcia, trajeron: Escudo cortado : 1.º, de gules, con una fuente de plata, con aguas de azur y plata, y bebiendo en ellas un perro de plata, con manchas de sable, y 2.º, jaquelado de oro y gules. Los de la casa de Castellví, en Cataluña, según Garma y Durán: De oro, con un oso de sable pasante sobre un tronco de árbol, de sinople, puesto en situación de faja horizontalmente.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.