En el reino de Valencia radicó un solar de Orduña, muy antiguo y noble, en la villa-castillo de Guadalest, del partido judicial de Villajoyosa, en la provincia de Alicante, y de ese solar salieron ramas muy principales establecidas en otras localidades de aquella región. Uno de los primeros caballeros de este apellido, de quien se tiene noticia, fue Alejandro de Orduña; San Buenaventura le dio carta de hermandad en el año de 1257. El fundador de la familia Orduña en la provincia de Alicante fue Hernando de Orduña, que pasó con el infante don Fortún de Navarra al reino de Valencia y estableció su casa solar en la citada villa alicantina de Guadalest. Casó con doña N. Beaumont.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, un árbol de sinople, y sobre su copa un águila de sable. Estas son las más antiguas y generalizadas y así constan en la ejecutoria de nobleza de la familia Orduña descendiente del solar de este linaje en la villa alicantina de Guadalest. El tratadista Arévalo hace también mención de ese escudo, pero dice, sin duda por error, que el campo es de sinople y el árbol de este mismo color perfilado de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres.
