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Antiguo y noble linaje de Cataluña, en donde poseyó, a título de feudo, la villa de Olesa de Monserrat, del partido judicial de Tarrasa, en la provincia de Barcelona. En dicha villa tuvo su primitivo solar esta familia, tomando su nombre por apellido. Pasó a Mallorca, y ya florecía allí en el año de 1285 el caballero Bernardo de Oleza, que fue uno de los diputados nombrados por Esporlas, Superua y Buñoli para prestar juramento de fidelidad al rey don Alfonso III de Aragón, conquistador de aquella isla. En 1330, Jaime de Oleza sirvió al rey don Jaime III de Mallorca en la guerra contra los genoveses y en el ruidoso pleito que sostuvo con el monarca aragonés. I. Jaime de Oleza, natural de Palma de Mallorca, casó con doña Jerónima Moix, y procrearon a II. Cecilia de Oleza Moix, condesa de Ayamans por su matrimonio con Juan Togores. En la Orden de San Juan fue comendador y bailío de Mallorca en 1783, fray Nicolás de Oleza y Dezcallar. Hubo una rama de esta familia conocida con el nombre de «Oleza de Vinagrella», en la que sucedió por vínculo, con gravamen de nombre y armas, don Juan Zaforteza y Borrás, por doña María de Oleza, hija y heredera del último varón de la casa, que casó en 1650 con Tomás Zaforteza y Veri, cuarto abuelo de dicho don Juan.

Escudos de Armas del apellido:
De gules, con una rosa de plata. En campo de gules, una flor de olivo, de plata, de seis hojas.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.