Los de la casa de Lamela son descendientes de los Gil y de la ciudad de Villariño. La ciudad de Villariño (según el Archivo del general D. Antonio Rey Sánchez) se bifurca en la de Medorra de San Mamed (Orense), a los que se les llama Infanzones. Tuvieron casó en Rioboo (partido de Lalín), emparentada con las de Ulloa, Enríquez y Taboada. D. FERNÁN JOANES OXEA, uno de los que confirmaron la donación a Osera en 1135, era descendiente de D. Fernán Peláez do Capelo, ricohombre del emperador D. Alonso, casó con Teresa López de Ulloa, y tuvo a D. FERNÁN PELÁEZ (o YÁNEZ), que casó con Francisca Muñiz; tuvo a MARTÍN PELÁEZ OXEA, que casó con Mencía Álvarez de Sotomayor, y tuvo a PEDRO OXEA, que casó con Dª.Leonor Sarmiento, y tuvo a JÁCOME OXEA, que casó con Juana Gómez das Seixas, y tuvo por hijo a PEDRO DE OXEA DE ALBAN, casó con Dª.Mayor de Ulloa (hermana del primer conde de Monterrey), y tuvo a INÉS PÉREZ DE ALBAN, que casó con Gutierre González Mosquera, con sucesión (v. Mosquera, casa solar y Torre de Villariño de Couso, tomo 3.º, página 337). Fernán González Ojea tuvo a Alfonso Ojea, a quien el conde D. Pedro de Trastámara, por escritura fechada en el monasterio de Aguas Santas en 1387, hizo donación de los cotos de Nogueira y Amoeiro, con sus jurisdicciones. (Escritura en gallego; Archivo Medinaceli, Camarasa; sección 1, Legajo 1, n.º 4.) En 1723 Fernando Oxea (que tenía un hijo clérigo, D. Antonio) y Gregorio González fundaron una capellanía en la capilla del Rosario de Moreira. En 1725 el presbítero D. Manuel de Ojea y Requejo edifica y funda la capilla del Santo Nombre de Jesús en Pontillón (Moreira, Pontevedra), con las bienes de su casa y granja de Pontillón, que era muy dilatada. En 1748 el fundador recibió sepultura en dicha capilla, que era de gran capacidad. D. Benito Oxea de Ribera fundó en 1657 la misa de doce que «todavía se dice en la iglesia de Santiago de Allariz». Casa de Outariz. Unión con la Casa Torre del Patín, de San Pedro de Moreiras ALONSO DE ROJAS casó con Constanza de Ares y tuvo a CONSTANZA DE ROJAS, que casó en primeras nupcias con Antonio de Novoa y en segundas con Pedro Yáñez de Bóveda, señor de Parador, del que tuvo a CONSTANZA DE NOVOA ROJAS, que casó con Jácome Macías y tuvo a MARIA DE NOVOA ROJAS MACIAS, que casó con Pedro Ojea de Ulloa, y tuvo por hijo a CONSTANZA OJEA Y ULLOA, que casó con Alonso Suárez de Villamarín (v. Villamarín, casa de Patín o Moreiras) y tuvo a 1. Ana María Suárez de Villamarín, que casó con Lorenzo de Novoa y Somoza, sobrino y heredero de Francisco Vázquez de Somozai (v. Somoza, casa de Tarascón, donde la sucesión queda reflejada). 2. Ángela Suárez de Villamarín, que casó con José de Lemus. 3. Isabel Suárez de Villamarín, que casó con Antonio Alonso Araujo. 4. Luisa Álvarez Villamarín, que casó con Domingo Rodríguez. 5. Licenciado Lorenzo Suárez de Villamarín. 6. Alonso Suárez de Villamarín. Casa de la condesa de Pairdo Bazán. De San Miguel de Rioboo (Lugo) Tenían la capilla mayor de la iglesia parroquial de Rioboo (lado de la Epístola) con banco, enterramiento y blasones. D. PEDRO DE OXEA Y ULLOA, natural de Rioboo, casó con Isabel Taboada, y tuvo a D. PEDRO OXEA DE ULLOA TABOADA, que casó con Dª.Isabel Enríquez de Ulloa y tuvo a D. PEDRO TOMÁS OXEA DE ULLOA VÁZQUEZ DE TABOADA, bautizado en San Miguel de Rioboo en 1649, Consejo de Santiago en 1681, primer conde de Torre Penela (24 de marzo de 1689), que casó con Dª.Luisa Antonia de Ayala y Rojas (hija de D. Juan Antonio, gobernador del castillo de San Antón de La Coruña y de Dª.Antonia Conde Salgado), tuvo por hijo a Dª.ÁNGELA DE OXEA Y ROJAS, que casó con D. Benito Bazán de Mendoza (v. Bazán, tomo 2.º, página 182). D. GREGORIO LUIS DE PUGA, IV conde de Torre Penela, casó con Dª.Vicenta Arrojo Gil (v. Arrojo, tomo 2.º, páginas 131-132). Según el Memorial de la casa de Saavedra (D. Fernando de Saavedra), los Ojea de Ulloa descienden de la casa de Ramil. Emparentaron con los Cervela, causantes de los condes de Torre de Penela, Pardo Bazán, Borrajeiros, marqueses de Montesacro, etc.. D. Pedro Tomás Ojea Taboada y Ulloa, casó con Dª.Luisa de Ayala, antes citados, tuvieron también otra hija llamada Catalina Nicolasa Ojea Ayala y Rojas, que casó con D. Fernando Bermúdez de Castro (V. Cora tomo 2.º página 340). Las diferentes familias Ojea u Oxea probaron su nobleza en la Orden de Santiago (1681), en la de San Juan de Jerusalén (1556), Real Audiencia de Oviedo en 1749.
Escudos de Armas del apellido:
En la ciudad de Pedrosa, Lugo, sita en San Juan de Sadurnín (Orense), en escudo embrazado por un águila, en el cuartel 1.º, armas de los Vázquez en el 2.º; Ulloa en el 3.º y Taboada en el 4.º Para el P. Gándara son cinco medias lunas puestas en sotuer y, dentro de la del medio, una estrella de oro y, además, una barra; todo en campo de gules. Los de la casa condal de la Torre (fuerte de Rioboo): un águila, con cinco estrellas y cinco medias lunas en el pecho. Otros, además de los cinco crecientes de plata y un lucero de oro en el centro, en campo de azur (y otras veces de gules) llevan el escudo partido; en color de azur o de gules, una faja o barra de oro. Otros, en color de azur una faja de gules, cargada en el centro de un águila de oro, coronada de lo mismo; el pecho, con una abertura de gules, y a cada lado un creciente de plata ranversado, cargado cada uno a su vez de una estrella de azur (Archivo de Santhomé). También: En campo de plata, un castillo de gules. Bordura componada de oro y azur. En cada pieza de oro, una estrella de azur y, en cada pieza de azur, una estrella de seis puntas. Variante: De azur, cinco crecientes de plata adiestrados y puestos en sotuer y entre las puntas de cada creciente una estrella de ore de seis puntas. Asimismo, una sola estrella entre las puntas del creciente del centro. Por último, la variante de que este último escudo sea en color de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
