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En Vergara (Guipúzcoa). Juan Sánchez de Mecolalde era vecino de la citada villa en 1415, y Martín de Mecolalde murió en 1447, en el asedio que los gamboínos pusieron a la villa de Berástegui. Juan Bautista Mecolalde y sus hijos Teodoro y Pedro Mecolalde, probaron su hidalguía ante la justicia ordinaria de Vergara, en 1773. Este linaje procede de la villa de Zumárraga, del partido de Vergara (Guipúzcoa). Otra casa, derivada de esta primera, hubo en Villareal de Urrechu, del mismo partido, y de ella procedio Cristóbal de Necolalde, que casó con doña María López de Lasalde, y fueron padres de Lope de Necolalde y Lasalde, que en 1547 contrajo matrimonio con doña María de Araá y Avendaño, y de Domingo de Necolalde y Lasalde, que en 1553 celebró su enlace con doña Catalina de Pamanes, en la que tuvo a Miguel y Juan de Necolalde y Pamanes. Miguel fue Caballero de la Orden de Santiago, Veedor de S. M., y verificó pruebas de nobleza en 1628. Casó con doña María de Zabaleta y Galdós, y procrearon a Francisco, religioso Carmelita, y Luis de Necolalde y Zabaleta, Caballero de la Orden de Santiago, ingresado en 1686. De la misma casa procedio Juan de Necolalde y Barrenechea, Secretario de S. M., Veedor general de Flandes, Alcalde de Villareal de Urrechu y Caballero de la Orden de Santiago, en 1630. Casó con doña Antonia Hurtado de Mendoza, y tuvieron a Juan, Caballero de la Orden de Santiago en 1648; Diego, Caballero de la misma Orden en 1654, y Antonia de Necolalde y Hurtado de Mendoza, que casó con Bernardo Hurtado de Mendoza, que la hizo madre de José Joaquín Hurtado de Mendoza y Necolalde, nacido en Vitoria en 1670 y esposo de doña Rafaela Gregoria de Foronda. Con sucesión, que llevó ya otros apellidos.

Escudos de Armas del apellido:
Escudo cuartelado: 1º y 4º, de gules, con un grifo de oro, y 2º y 3º, de sinople, con una torre de plata, mazonada de sable y aclarada de gules. Así constan en un Real despacho de 1643.         

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general.