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Mosén Jaime Febrer menciona en sus Trovas al caballero Bernardo de Naya, del que dice : «Estando en Mallorca le dio al rey don Jaime su armadura para que los moros, que habían salido cerca de la playa del mar, no pudiesen herirle de soslayo : y en otra ocasión, estando en Valencia, le ofreció su caballo ; en agradecimiento le armó el rey caballero, añadiéndole premios por haberle rendido a Alfrandec y todo su valle». Linaje da Cataluña. El P. Crespo se pregunta si, en algún caso, el apellido Naya sea el mismo de Anaya. Los hay en Valencia y en Aragón, así como en Galicia, donde existen topónimos de Naya. Pasaron a América. En el Nuevo Reino de Granada, Suero Naya fundó en 1540 la ciudad de Cartago, cuyo primer alcalde fue Pedro López Patiño. Aragonés. De Castejón de Sobrarbe y Adahuesca (Huesca). Una rama pasó a Valencia.

Escudos de Armas del apellido:
Mosén Jaime Febrer dice que el rey don Jaime I premió los servicios que Bernardo de Naya le había prestado, concediéndole estas armas : El campo de oro, un perro blanco con manchas negras, puesto en salto. De plata, con dos alas de azur afrontadas. En punta, una panela de gules. Así aparecen en la sepultura de Dalmau de Naia, siglo XVI, Museo Provincial de Barcelona. En el sepulcro de Juan de Naya, racionero de la catedral de Santiago, fallecido en 1609, aparece su escudo, cuartelado; 1.º y 4.º un castillo; 2.º y 3.º, cinco estrellas, (Cfr. Mayer, Enrique: Lápidas sepulcrales de la catedral de Santiago, Santiago, 1930. Dibujos.) En campo de oro, tres bandas de azur, acostada la banda central de cuatro estrellas del mismo color, dos a cada lado. Los de Valencia traen: en campo de oro un perro blanco, manchado de sable y pasante. Otros traen: escudo cuartelado; 1.º, en campo de oro, cuatro bandas de gules; 2.º, en campo de azur, un león de plata; 3.º, en campo de plata, una torre de piedra, y 4.º, en campo de oro, cuatro barras de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.