Linaje de Guipúzcoa, noble y antiguo. Tuvo casa solar de Cabo de Armería en el partido de Artiga, jurisdicción de la ciudad de San Sebastián, de la que fue una de las originarias y antiguas pobladoras, y también fundadora de la iglesia de San Sebastián el Antiguo, extramuros de la misma ciudad. Entroncaron con los Oquendo, Señores de la casa solar y torre de Oquendo; con los Aramburu, Señores de la casa solar de Aramburu; con los Iribar, Señores de la casa solar de Iribar, sita en el partido de Ibaeta, de la jurisdicción de San Sebastián; con los Aguirre, Señores de la casa solar de Aguirre en Artiga; con los Añorga, Señores de la casa de Añorga, en el mismo partido de Artiga; con los Arnobidao, Señores de la casa llamada de Castillium, y con los Ollo, de Rentería. La segunda rama radicó en Hernani (Guipúzcoa), pasando después a Vizcaya. Fue progenitor de ella Sebastián de Merquelin y Aguirre, que casó en Hernani con doña Magdalena de Bereterrechea, naciendo de esta unión Ignacio de Merquelin y Bereterrechea, bautizado en la iglesia parroquial de Hernani el 31 de Julio de 1640 y casado en la misma villa con doña María Miguel de Arregui, natural de Urnieta, a la que hizo madre de Martín de Merquelin y Arregui, bautizado en Hernani el 27 de Enero de 1688, que pasó a vivir al Señorío de Vizcaya, donde celebró su enlace con doña Isabel de Basarte. De este matrimonio fue hijo Ignacio de Merquelin y Basarte, que contrajo matrimonio en la parroquia de San Martín, de Forúa, el 30 de Junio de 1749, con doña Magdalena de Laca, bautizada en Forúa el 23 de Abril de 1731 (hija de Domingo de Laca Basteguieta y de doña María Juana de Beitia; nieta paterna de Manuel de Laca Basteguieta y de doña Josefa de Uriarte, y nieta materna de José de Beitia y de doña Magdalena de Rentería). Tuvieron a María Manuela de Merquelin y Laca, nacida en Forúa y bautizada en su iglesia parroquial de San Martín el 6 de Abril de 1756, que contrajo matrimonio en la anteiglesia de Cortezubi, el 14 de Mayo de 1780, con Juan de Inchausti y Rentería, con sucesión, citada en la información del apellido Inchausti.
Escudos de Armas del apellido:
De plata, con dos llaves, como las de San Pedro, puestas en sotuer, y debajo un jabalí, andante, de su color, perseguido por tres perros. Bordura de gules con ocho bezantes de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
