Hay tres lugares de este nombre en las provincias vascas, que acaso tengan relación con el apellido que vamos a estudiar. Uno en el Ayuntamiento de Zalla y partido judicial de Valmáseda (Vizcaya); otro en el Ayuntamiento de Ajánguiz, del partido judicial de Guernica, también en Vizcaya, y el tercero en el Concejo de Arciniega, del partido judicial de Amurrio, en Álava. Alfredo Basanta, en su "Nobleza Alavesa", dice que el primitivo solar de este linaje parece que estuvo en la villa de Sopuerta, del partido judicial de Valmáseda, de donde pasó a Carranza, Galdames y Gordejuela, villas del citado partido de Valmáseda, y a las anteiglesias de Gática, del partido judicial de Bilbao, y de Arrazúa de Vizcaya, del partido de Guernica, todo en Vizcaya. Otros autores confirman que el linaje de Mendieta procede de naturales de Sopuerta, que se establecieron en Mendieta, y que el más antiguo de este apellido fue Lope Ochoa de Mendieta, el Viejo, que casó con una hija de Iñigo Pérez de Foncerrada de Somorrostro, Merino Mayor de Vizcaya, naciendo de este matrimonio Lope Ochoa de Mendieta, que casó con una hija de Diego Pérez de Muñatones, de la que tuvo a Lope Ochoa de Mendieta, tercero del nombre, que casó con una Castaño y procreó a Ochoa de Mendieta. También se extendió el apellido por Álava, radicando en Arciniega, Oquendo y Retes de Llantero, y sobre todo en el lugar de Menagaray, todo en el valle de Ayala y partido judicial de Amurrio. Gómez de Arévalo, en su "Nobiliario de Vizcaya", dice que la casa del lugar de Retes de Llanteno tenía en su fachada las armas de los Mendieta, que luego describiremos. Otra rama de Mendieta hubo en la ciudad de León, otra en Sevilla, apellidada Velasco-Mendieta; y otras en Granada, Madrid, Zaragoza y Ronda (Málaga). Fueron los de este apellido buenos hijosdalgo, como lo demuestran los numerosos expedientes de nobleza que se guardan en la Chancillería de Valladolid y en las Ordenes Militares, a las que pertenecieron muchos de sus individuos. Vecino de Bilbao fue Francisco de Mendieta, autor de la "Quarta Parte de los Anales de Vizcaya". El apellidarse Velasco-Mendieta la rama radicada en la ciudad de Sevilla, obedeció al deseo de perpetuar el recuerdo de la unión de la poderosa casa de Velasco, Condes de Haro, establecida en el lugar de Ciella, del valle de Mena, y partido judicial de Villarcayo (Burgos), con una señora de la casa Ortiz de Mendieta, originaria de Álava.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas fueron: De gules, con un árbol de su color, frutado de oro. Al pie del tronco, a la mano izquierda, un león de oro, queriendo alcanzar el fruto (empinado al tronco), y a la derecha, una flor de lis de plata. En el jefe, a la parte izquierda, un creciente de plata, y a la derecha una estrella de oro. Sobre la copa otra estrella del mismo metal. En la punta del escudo, ondas de agua de azur y plata. Según Gómez de Arévalo, la casa del lugar de Retes de Llantero, ostentó: Escudo partido: 1º, de gules, con un árbol de sinople, perfilado de oro, y atravesado al tronco, un lobo de sable, andante y lampasado de gules, y 2º, de oro, con cinco panelas de sinople puestas en sotuer, y debajo de la del centro, un creciente, ranversado, de azur. Brochante sobre el todo, un escusón de gules, cargado de trece estrellas de oro. La casa de Mendieta del lugar de Menagaray, ostentaba esas mismás armas, según consta en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara, Francisco de Mendieta y Mendieta, con la diferencia de ser jaquelado de plata y sable el creciente de azur, puesto debajo de la tercera panela en el segundo cuartel del anterior escudo. Piferrer, basándose en documentos fidedignos que obraban en el archivo de don Fernando Gispert, residente en Pamplona, describe las armas de los Mendieta de la casa de Menagaray, que entroncaron con la familia Gispert, introduciendo las siguientes modificaciones en los esmaltes y en la situación del creciente: Partido: 1º, de oro, con el árbol de sinople terrasado de lo mismo, y un lobo de sable pasante al pie del tronco, y 2º, de azur, con cinco panelas de plata, y en el jefe un creciente ranversado del mismo metal. Brochante sobre los dos cuarteles, el escusón de gules con las trece estrellas de oro. Los Mendieta, de Bilbao, trajeron las mismás armas, pero con estas otras variaciones: Partido: 1º, de oro, con un pino de sinople, y un lobo de sable linguado de gules, pasante al pie del tronco, y 2º, de plata, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. Brochante sobre los dos cuarteles, el escusón de gules con las trece estrellas de oro. En estas armas, a más de la variación de los esmaltes, no figura el creciente ranversado en el segundo cuartel. Otros Mendieta de Vizcaya usaron el mismo blasón, con las siguientes nuevas modificaciones: Partido: 1º, de plata, con un roble de sinople, y un lobo de sable pasante al pie del tronco, y 2º, de oro, con las cinco panelas de sinople puestas en sotuer, debajo de la panela central, el creciente ranversado de azur. Brochante sobre los dos cuarteles, un escusón jaquelado de plata y azur. En la casona de Mendieta del Valle de Oquendo, se ve este otro escudo: Partido: 1º, de azur, con dos veneras de plata, puestas en palo, y 2º, de oro, con una encina de sinople, terrasada de lo mismo y frutada de oro, y un jabalí de sable empinado al tronco. Bordura general de gules con trece estrellas de oro. Divisa: "De la casa de Mendieta ? es el escudo famoso ? a quien mirar glorioso ? con su sangre nos aprieta", puesta en letras de plata sobre un volante de azur. Esas mismás armas usaron los Mendieta de Larrabezúa, pero sin la bordura. Así las usaron también las casas de las Encartaciones (Vizcaya). Los Velasco-Mendieta: De azur, con las trece estrellas de oro, y bordura de plata, con veros de azur, alternando con ramos de avena. En el ángulo inferior izquierdo de la bordura, una cabeza de moro ensangrentada. Los de Vizcaya traen escudo partido: l.º, en campo de azur, dos veneras de plata, puestas en palo, y 2.°, en campo de oro, una encina de sinople, frutada de oro, y un jabalí de sable, empinado al tronco. Los de Álava traen escudo partido: 1.º, en campo de gules, un árbol de sinople, perfilado de oro, y un lobo de sable, lampasado de gules, andante y atravesado al tronco, y 2.º, en campo de oro, cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, y debajo de la del centro, un creciente ranversado, de azur. Brochante sobre el todo, un escusón de gules, cargado de trece estrellas de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
