Este apellido tiene, sin duda, su origen en el barrio del mismo nombre, sito en el municipio de Arteaga (Vizcaya). En el Archivo del Ayuntamiento de Aramayona (Álava), se conserva el expediente de hidalguía de don Francisco de Mendialdua y Ozamiz, año 1775, originario de la anteiglesia de Gautéguiz de Arteaga, en Vizcaya, pero residente en el Valle de Aramayona, y de dicho expediente extractamos los siguientes párrafos, que contienen interesantes datos y noticias genealógicas de Mendialdua: "Francisco de Mendialdua y Ozamiz, residente en este Valle de Aramayona, comparezco y digo que soy hijo legítimo de Joseph de Mendialdua y María de Ozamiz, nieto con la misma legitimidad de San Juan de Mendialdua y Magdalena de Mariátegui por la línea paterna, y por la materna así bien nieto legítimo de Juan de Ozamiz y de María de Aldamiz, leió por su medio y demás ascendientes soy originario del M. N. M. L. Señorío de Vizcaya y de la anteiglesia de Gautéguiz de Arteaga, sin que haya provenido de otro reino ni provincia, e hixodalgo notorio de sangre, descendiente de las casas Infanzonas Solariegas de Mendialdua, Meriátegui, Ozamiz y Aldamiz sitas en dicha anteiglesia, todas las cuales son solares conocidos y a sus descendientes se conceden todos los honores, exenciones y privilegios que a los demás Caballeros hixosdalgo de este Valle, sin otra causa ni razón que el porvenir de ellas y en esta posesión y de la nobleza de sangre me he hallado y todos mis pasados de tiempo inmemorial..." Esta petición fue denegada en un principio por don Juan Antonio de Urréjola y Leiva, Alcalde y Juez ordinario del Valle de Aramayona, Síndico Procurador General de los Caballeros hijosdalgos del mismo. Francisco de Mendialdua recurrió ante el Sindico Procurador General, que era, a la sazón, don Juan de Landazuri, el cual ordenó se abriese una información, llamando severamente la atención al don Juan A. de Urréjola, por haberse opuesto a la misma sin motivo. El Licenciado don Miguel Damián de Oquendo ordenó se despachasen cartas requisitorias de justicia y exhortos. Para los efectos del pleito, Francisco de Mendialdua presentó, como testigos, a Damián de Argacha, Juan de Mariátegui Goseascoa, Pedro de Mariátegui, Ignacio de Aguirre-Echea, etc., todos vecinos de la anteiglesia de Gautéguiz de Arteaga, los cuales confirmaron lo declarado por Francisco de Mendialdua, y, en su virtud, fue aceptada su petición. Del expediente se desprende que Joseph de Mendialdua vivió en la casa conocida por Portu (Gautéguiz de Arteaga).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
