Familia alavesa, con casa en el lugar de Acosta, del Ayuntamiento de Cigoitia y partido judicial de Vitoria. I. Juan Martínez de Cestafe tuvo en su mujer doña María Fernández de Aranguiz, a II. Domingo Martínez de Cestafe y Fernández de Aranguiz, que casó con doña Isabel Díaz de Zárate, y fueron padres de III. Cristóbal Martínez de Cestafe y Díaz de Zárate, bautizado en Acosta el 9 de Julio de 1707, que contrajo matrimonio con doña Eugenia de Axpuru, a la que hizo madre de IV. Francisco Martínez de Cestafe y Axpuru, bautizado en Acosta el 5 de Diciembre de 1730, que celebró su enlace con doña Manuela Ochoa de Echagüen, naciendo de esta unión V. Pablo Martínez de Cestafe y Ochoa, bautizado en Mendarosqueta, lugar del mismo Concejo de Cigoitia, el 14 de Enero de 1755. Residió en Retana, del partido judicial de Vitoria, y obtuvo Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid, el 16 de Diciembre de 1786.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
