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Es opinión de la generalidad de los genealogistas que la estirpe de los Mariacas trae su origen de Fortún Sánchez de Salcedo, séptimo Señor de Ayala. Éste, que con Lope Díaz de Haro estuvo en la toma de Baeza (1227), tuvo, además del hijo legítimo que le sucedió en el Señorío, otros muchos en diferentes madres. El árbol de Murga señala por suyos y de una hija de Martín de Santa Marina de Güeñes, a Fortún Sánchez, que casó con doña Juana de Unzá, en quien dice tuvo a Pedro Ospina de Mariaca, de donde vienen los de este apellido. Una nieta de Pedro Ospina, llamada así por su carácter agrio e irritable, casó con un escudero de Zumelzo de Arratia, que pobló en Ugarte y dio origen a los de este apellido, y Diego Fz de Ugarte casó con una hija de Lope de Anuncibay de Larrimbe. Ospina y Anuncibay fueron los dos linajes que, en las sangrientas luchas de banderizos, enturbiaron más de una vez la paz del valle con sus odios y rivalidades. El término de la casa de Mariaca constituía un coto redondo, con pastos, aguas, heredamientos y una iglesia dedicada a San Pedro. En medio de ese coto se hallaba la torre con su escudo de armas en la fachada, de pared de mampostería, mostrando su fábrica mucha antigüedad. Es muy rancio el brillo de esta prosapia de los Mariaca. Hay en el archivo de la Chancillería de Valladolid una ejecutoria dada en Salamanca, a 30 de Mayo de 1487, escrita sobre pergamino, a favor de Cristóbal de Ayala, vecino de dicha ciudad, quien debió tomar el apellido por venir de aquella tierra; hijo de Fernando de Mariaca, dueño del solar de Mariaca, de la tierra de Ayala, Pariente Mayor del linaje, Alcaide de la fortaleza de Santedriano y casado con una tal doña Sancha. El abuelo fue Juan Sánchez de Mariaca. Declaran así los testigos, especialmente uno, dependiente de la casa de Pero López de Ayala, Mariscal, cuya era la dicha tierra de Ayala. En en siglo XVI hallamos formado el apellido de alianza Mariaca-Múxica, que tan ennoblecida posición social alcanzó en el país, en el solar de Astobiza y en el de Orive-Salazar de Sojo, del cual provienen los Condes de Salazar. Juan Antonio de Mariaca Múxica, Caballero de la Orden de Santiago, dueño y poseedor del vínculo y de la torre fuerte y casa solar de Mariaca y su término redondo, era en 1694 Gobernador General de toda la tierra de Ayala. "Es también dueño ? decía una hoja suelta del archivo mencionado ? de la casa de Salazar de Allende, sita en este Valle de Gordejuela, como padre legítimo y Administrador de don Josef María de Mariaca, Oficial de Marina, que está actualmente empleado en servicio de S. M. en la Escuadra que manda el señor don Andrés Aerio, como así bien patrono del Colegio de la Compañía de Jesús en la ciudad de Orduña, como consta del nombramiento que la señora doña (se omite el nombre), su fundadora hizo en favor de los descendientes de don Bernabé Jerónimo de Salazar". De este solar de los Mariaca, cerca de Gordejuela, desciende por línea paterna el actual Marqués de Valdespina.

Escudos de Armas del apellido:
Las armas que ostentaba en la fachada la torre de Mariaca eran: De oro, con dos árboles de sinople puestos en situación de faja, y entre ellos, cinco panelas de sinople, puestas en sotuer y surmontadas de una estrella de gules. En punta, ondas de agua de azur y plata. Hita dice que este escudo lleva una Bordura de sinople o azur, con ocho sotueres de oro. Pero, Argote de Molina, y con él otros muchos autores, afirma que las armas de los Mariaca son, como descendientes de la casa de Ayala: De plata, con dos lobos andantes, de sable, uno sobre otro, y bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Hita da este otro escudo como propio también de los Mariaca: De oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer, surmontadas de una cruz del mismo color.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.