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Este noble y antiguo linaje parece ser que tuvo su primitivo asiento en la imperial ciudad de Toledo, donde vemos radicó desde fines de la Edad Media. Sus caballeros, al tomar. parte en 1as luchas de la reconquista, se hallaron en el cerco y toma de la ciudad de Córdoba. Allí fueron heredados por los monarcas castellanos y fundaron una segunda y nobilísima casa, de la que procede gran parte de la nobleza de Andalucía . LOS MESA DE ALICANTE En Las ciudades de Alicante y Orihuela hubo casas de Mesa. De una de ellas procedió I. Jaime Fernández de Mesa, natural de Alicante, que de legítimo matrimonio tuvo a II. Juan Fernández de Mesa, natural de Alicante, casado con doña Violante de Vallebrera y Ortifa, de igual naturaleza (hija de Melchor de Vallebrera y de doña Isabel Ortifa, él de Alicante y ella de Elche, en la misma provincia). Fueron padres de 1.º Jaime Fernández de Mesa y Vallebrera, que sigue, y 2.º Jerónima Fernández de Mesa y Vallebrera, esposa de su deudo Gaspar Fernández de Mesa y Maiguez. III. Jaime Fernández de Mesa y Vallebrera, natural de Alicante, fue caballero de la Orden de Montesa, con fecha 1576. De la misma casa de Alicante descendió I. Pedro Fernández de Mesa, natural de Alicante, esposo de doña Juana Angela Maiguez, y ambos padres de II. Gaspar Fernández de Mesa y Maiguez, natural de Alicante, que casó con doña Jerónima Fernández de Mesa y Vallebrera, citada en la anterior genealogía. De ella tuvo a III. Jaime Fernández de Mesa y Fernández de Mesa, natural de Alicante y caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó el 23 de marzo de 1605. A la casa de la ciudad de Orihuela perteneció I. Juan Fernández de Mesa, llamado también Juan Fernández del Rey, por haber sido paje del monarca, natural de Orihuela, que en su mujer, doña Angela Despuig, de igual naturaleza, tuvo a II. Juan Fernández de Mesa y Despuig, natural de Orihuela, que casó con su deuda doña Leonor Fernández de Mesa y Rocafull, natural de Alicante (hija de Melchor Fernández de Mesa, natural de Alicante, y de doña Isabel de Rocafull, natural de Orihuela). Procrearon a III. Luis Fernández de Mesa y Fernández de Mesa, natural de Alicante y caballero de la Orden de Montesa, desde el 1 de abril de 1608. Los de este linaje castellano avecindados en Galicia usaban del siguiente blasón, el más extendido en sus tierras, según el Sr. Cotarelo: En campo de plata, dos mesas, cargadas cada una de tres panes de oro; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Probaron su hidalguía en repetidas ocasiones.

Escudos de Armas del apellido:
Llevan los Fernández de Mesa, que pasaron a Valencia: Escudo partido : 1.º, de gules, con un castillo de oro, y 2.º, de azur, con dos mesas de plata, y en cada una de ellas, un pan y un cuchillo. En Cataluña : Cuartelado : 1.º y 4.º, de plata, con una cruz de gules, y 2.º y 3.º, de azur, con una mesa de plata. También en Cataluña: De gules, con un castillo de tres torres de oro, aclarado de sable. En campo de plata, dos mesas, cargada cada una de tres panes de oro; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Los de Canarias traen escudo partido: 1.º, en campo de plata, dos mesas, cargada cada una con una cabeza de moro y dos panes; medio cortado de oro, con tres fajas de gules, y 2.º, en campo de plata, un guerrero armado de cota y malla, con espada y rodela, soldadesca y piezas de artillería. Bordura de gules, con ocho aspas de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.