Este apellido es originario de Cataluña. Pasó a Valencia, estableciéndose en la villa de Oliva, del partido judicial de Gandía. De esta casa fue II. José Mayans y Beltrán, natural de Valencia, que contrajo matrimonio con doña María Antonia Trigona de la Peña, natural de Cádiz (hija de Berenguer Trigona, conde de Trigona y. natural de Parma, en Italia, y de doña Antonia de la Peña y Bustamante, natural de Milán). Procrearon a III. Manuel Mayans Trigona, natural de Barcelona, y conde de Trigona, que celebró su enlace con doña Felipa Fernández de Mesa, natural de Valencia (hija de Tomás Fernández de Mesa, natural de Oliva, y de doña María Ciscar, de la misma villa). Tuvieron a IV. José Mayans y Fernández de Mesa, natural de Valencia, conde de Trigona y caballero de la Orden de Carlos III, con fecha 30 de abril d e 1829.
Escudos de Armas del apellido:
Varios autores asignan a Mayans las mismas armas del anterior apellido Mayá. Pero en el expediente de pruebas de nobleza del caballero de Carlos III, que acabamos de citar, se dice que las armas de los Mayans, son : De azur, con un brazo desnudo, moviente del flanco siniestro, con un ramo de oliva de sinople en la mano. Estas armas parecen hacer alusión a la villa de Oliva, donde moraron.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".
