En la villa de Castell-Empordá, en Cataluña, tuvo su casa solar este apellido que a mediados del xvi contribuyó a la construcción de la iglesia parroquial, en cuya puerta están sus armas, así como en una sepultura de Berga. Juan Margarit fue obispo de Gerona en 1462, y sus armas se ven en la catedral y en el palacio episcopal. Se le creó cardenal con el título de Santa Sabina. Juan de Margarit y Biure, marqués de Aguilar, celebró su enlace con doña Rafaela Negrell, y fueron padres de María de Margarit y Negrell, mujer de Juan de Ros, conde de Sant Felíus. Dice en sus Trovas mosén Jaime Febrer, que Vicente Margarit pasó desde Cataluña a la conquista de Valencia, con veinte soldados, de lo que el rey don Jaime I de Aragón recibió gran contento. Asistió con su gente a la toma de Játiva y desde allí pasaron a Alcoy, en donde permanecieron hasta su rendición. Deseando el monarca aragonés poblar la villa, destinó gente de Rosas y dio el cargo de poblador a Vicente de Margarit, el cual lo aceptó y puso en ejecución, edificando el castillo a la moderna. José Margarit, diputado por Cataluña, fue capitán general en el levantamiento de 1646 y huyó de Barcelona.
Escudos de Armas del apellido:
De gules, con tres rosas de plata, puestas en triángulo. Garma y Durán añade que esas flores son las que en catalán se llaman «margaridetas». Otros : De gules, sembrado de rosas de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
