Proviene esta ilustre familia de los reinos de Asturias y Galicia, donde sus miembros participaron desde los primeros tiempos, en la obra de la Reconquista del solar patrio, casi totalmente dominado por los árabes invasores de la Península Ibérica. Se dice que, ya en tiempos de don Pelayo, hubo caballeros de este linaje acompañándole en Covadonga y que se distinguieron en cuantos combates sostuvieron contra los moros. También existen crónicas donde se afirma que los Molero reconquistaron con su esfuerzo y valor un gran número de villas, arrebatándolas al poder de los musulmanes. Así lo escribe don Pedro de Ovando, Señor de la Torre de Balboa y su comentador, el Rey de Armas, don Juan Francisco de Mita y así consta también por el cronista don Juan Alonso de Guerra y Sandoval. Que el linaje es asturiano tiene la evidencia de los testimonios anteriormente citados; entre sus más antiguos solares se cuenta no uno, sino dos, que radicaron a siete leguas de la ciudad de Oviedo. Hemos indicado anteriormente que este linaje ya estaba entre los primeros que iniciaron la Reconquista. Pues bien, esta apreciación es confirmada por don Alberto de Launay, Gentilhombre de la Real Casa y un escritor muy erudito especializado en los temás heráldicos quien en su "Sumarios de familias antiguas", coloca como tronco principal de los Molero y principal ascendiente a don Pelayo Molero, un caballero godo. Jorge de Montemayor, tratando de este linaje dice que estaba en Asturias, en el concejo de Castropol, en la que fue Señor y Maestre Mayor don Pedro Molero, caballero de notoria nobleza, calidad e hidalguía, y las mismas prendas "tuvo otro que vino a Madrid a ponerse al servicio del rey don Felipe IV". D. Francisco Piferrer, en el Tomo IV, página 134, de su conocido Nobiliario inserta esta familia como una de las más nobles y antiguas de Asturias y Galicia. En Sevilla hemos conocido personas muy distinguidas que llevan este apellido.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con una rueda de molino, de sable. Bordura de plata, sembrada de armiños de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dio motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragón, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
